I
El último Quetzalcóatl
…“Si el tercer Quetzalcóatl que vino a Anahuac no hubiera muerto,
si como podría haber sido, hubiera alcanzado su morada enTenochtitlán,
no habría sido el alba por donde los barcos vomitaron catástrofe,
Sino que del crepúsculo hubiera caído sobre Anahuac la gran China.
Y si bien conquista, crueldad, esclavos, olvidos e infamias habrían sido,
al final no hubiera dejado de ser sagrada la natura tras siglos sobre siglos;
y la serpiente emplumada habría danzado con el dragón entre ciudades.
Pero el Tercer Quetzalcóatl, que venía de allende Aztlán y Chicomóztoc,
fue herido a traición entre Chapingo, a la vera arbolada del lago de Texcoco,
la tarde en que puso pie su apócrifo, Cortés, en la llamada “Vera Cruz”.
Fue traicionado por los sacerdotes de Huitilopoztli, aún contra su dios.
y generación con la opulencia del invasor, en lugar de con el Dios Macehual”…
II
El séquito de Quetzalcóatl
…“El tercer Quetzalcóatl había salido con su séquito el día 1 caña,
emergiendo de las pirámides de jade y ámbar de Xoxoteocuitlán,
del canto y el cuento del otrora y el allende de la lluvia imperecedera,
de las regiones del ensueño imperturbable, en lo profundo de Aztlán.
Cuatro eran los de su séquito y el Quetzalcóatl el quinto sagrado:
por el fuego del este, Xóchitl la caballero jaguar, su predilecta.
Por las aguas del sur, Meztli la doncella salvaje, nahual de árbol.
Por los vientos del oeste, Mwxtl chaneque extranjero de los arbustos.
Y por la tierra del norte, Xolozcuintle, el ahuizotl astuto como coyote.
Y todos las demás bestias que se unieron al paso del Dios Macehual:
Ciervos, serpientes, águilas, ranas y ratones, que formaron su hueste.
Todos querían morir por Quetzalcóatl, porque él habría muerto por ellos”…
III
De la guerra de los portentos
…“Y no bien de las siete cuevas surgió el Quetzalcóatl a Teotihuacan,
Comenzó la guerra sobrenatural entre sus protectores y los sacerdotes felones,
Y más tarde se dijo que los portentos de los que se habló fueron ecos de esa lid:
ya se habían previsto los traidores y sus aliados en el eclipse de diez años atrás,
Huitzilopoztli incendió su propio templo hallando la traición de sus sacerdotes.
Luego el lento cometa del oeste anunció la ruta del Quetzalcóatl desde Teotihuacan.
Y el lago de Texcoco bulló por la trifulca entre chaneques de Tlällóc por unos y otros.
El ahuizotl soñado por Moctezuma acudió a anunciar la llegada de su señor,
Pero fue herido por el hombre de dos cabezas que rondaba el palacio por ordenes
de los sacerdotes que le llevaron al Tlatoani la garza con el espejo en la cabeza,
mostrándole solamente al Quetzalcóatl apócrifo Cortés que se aproximaba,
y ocultándole en la otra cara del espejo al verdadero Quetzalcóatl en marcha”…
IV
De Teotihuacan a Texcoco
…“Grandemente reía el barbado Dios Macehual en su traje de Martín pescador y quetzal
cuando emergió del submundo en el templo de la Mariposa Emplumada de Teotihuacan,
Y su hueste de animales le recibió con gran jolgorio de silbidos, ladridos y piruetas.
Esa noche acamparon en la colina nopalera al sur exacto de la Calzada de los Muertos,
Y al día siguiente descendieron al Valle de la Hormiga, donde los esperaba la batalla:
Caballeros águila y jaguar, engañados por los sacerdotes, que allí cayeron turbados.
Luego en Texcoco, en el cerro palacio de Netzahualcóyotl, fueron grandemente recibidos
por el señor Cacamatzin y su hermano Coanácoch, ambos bravos y sabios señores,
pero los espías de los sacerdotes felones los atacaron en la noche mientras dormían,
Y muchas bestias murieron contra ellos para proteger la huida de Quetzalcóatl,
Hacia una cañada de grises rocas lisas donde una caverna los esperaba,
En cuya oscuridad un curso de frías aguas conducía al secreto reino de Tlällóc”...
V
Del Tlallócan
…“En el Tlallócan, el reino secreto bajo el monte de verdes lluvias,
hubo gran concilio de las criaturas del Ohuican, de los sueños atados:
Chaneques de los rincones, tlaltoques de las lluvias, nahuales de la luna,
Lloronas de los ríos, brujas cihualteteos, gigantes rojos tzucilocoques.
Y todas las tribus estaban divididas entre servir al simple Dios Macehual
o a los demonios del Vaticano, que les ofrecían impunes privilegios por venir.
y allí hubo gran trifulca y amargas heridas que bulleron las aguas hasta el lago,
los de Quetzalcóatl vestidos en sangre, logrando huir de las cavernas por un arroyo,
perseguidos por lanzas y flechas montes abajo hasta al fin alcanzar los valles,
donde los esperaba gran comitiva, entre los árboles de la costa del lago de Texcoco,
y como habían enviado al Ahuizotl con el Tlatoani de Tenochtitlán para anunciarlo,
no se percataron de la traición hasta que la lanza hirió al sagrado en el costado”…
VI
Del apócrifo barbado
…“Era el día en que el otro barbado plantaba plaza un viernes junto al mar.
Y entorno a su amo sangrante, el séquito se debatió contra dos frentes,
Con tal furia de obsidiana y denuedo florido, que de todos dieron cuenta,
Gracias a la llegada del Ahuizotl descalabrado y herido en la entrepierna,
quien tras su auxilio al último momento les contó la venta de los sacerdotes,
y viendo que aún no moría Quetzalcóatl (pues muy larga sería su agonía),
tomaron la chapula de los emboscadores para llevarlo al fin a Tenochtitlán.
Pero todas las rutas estaban previstas y vigiladas por quienes les esperaban,
y nunca pudieron tocar con él la costa de la capital de la gran Anáhuac.
Pero hallaron al menos refugio y reposo a un tiro de piedra al oeste,
En la arboleda de una chinampa donde vivía una familia de humildes,
que puso un petate a Quetzalcóatl en el altar y más frijoles para todos”…
VII
De la larga, muy larga agonía
…“Y larga, muy larga sería la agonía del cordial Dios Macehual,
A más de doce lunas completas una tras otra de sangre corridas,
esperando una estrella de la tarde y del alba que viniera por él.
Ya se sabía de la temible hueste bárbara del falso Quetzalcóatl,
y el séquito del verdadero se dividió para cumplir sus días:
Xóchitl la predilecta fingiéndose varón, se unió a los guerreros,
Para, junto a Mwxtl de escudero, espiar el avance del invasor.
Xolozcuintle el Ahuizotl quedó de guardián en torno a la choza,
Y Meztli la nahuala de árbol, se plantaba de día en el umbral,
Y de noche le cantaba con la voz de un cenzontle al Dios Macehual.
Los sacerdotes felones veían el cumplimiento de sus orondos planes,
Y espinaron entre los tlaxcaltecas el merecido odio a los mexicas”
VIII
La Noche Triste
…“Y finalmente llegó la estrella de la tarde anunciada para pocos para la partida,
la noche en que los barbados violadores intentaron huir en secreto de Tenochtitlán
por la calzada de Tacubaya que cruzaba frente a la chinampa al filo de la isla,
cuando al ir por agua para las fiebres finales del Dios Macehual los vio la abuela,
y llamó la vieja aguda a los mexicas a cobrarse la llaga de tanta afrenta y humillación,
y hubo allí tremendo fragor de escudos quebrantados a flechas, lanzas y arcabuces.
Y mientras los de sangre de ultramar se ahogaban por no soltar el oro a cuestas,
entre los caballos Cuauhtémoc enfrentó a Pedro de Alvarado, espada contra macahuitl,
y los cuatro del séquito de Quetzalcóatl se arrojaron a la lucha con dolor Macehual.
Moctezuma había muerto. El emperador había sido arrestado en su propio palacio.
El templo mayor arruinado en las tripas de críos. El palacio de Atzayacátl saqueado.
Anahuac se disolvía para siempre y sus hijos se mordían los cuellos sin imaginarlo”…
IX
De los hechos de la noche
…“El séquito furioso halló a sus enemigos entre la charca de gritos:
El Ahuizótl se dentelló contra los más bravos mastines de Cortés,
Conjurando con su manita en la cola una visión en aguas y carnes,
donde los hijos de los hijos de los hijos de sus amos engullían al mundo.
Mwxtl se lió su ancho puñal de hueso contra la espada oxidada de un imp,
Del diablillo guardián que protegía del mal de ojo a Pedro de Alvarado.
Y Mwxtl, en su canto de plata, encontró su filo al hueco corazón del espantajo.
Y tras de ellos Meztli, la doncella salvaje piel de obsidiana y rizos de rama,
enfrentó con magias de árbol y de mujer a un sacerdote y brujo del Vaticano,
que con sus brujerías, inquisición y pederastias se cagaba sobre su dios cordial,
el Hijo del Hombre con Ojos de Unicornio, y empuñaba la cruz en destrucción.
Meztli empaló al sacerdote porque no esperaba él de mujer tanta homilía”…
X
Xóchitl y Maliztin
…“Xóchitl que, habiendo sido hombre, había renacido mujer amancebada en Quetzalcóatl,
tuvo que fingirse varón de nuevo para hacer valer sus armas de caballero jaguar.
En la Noche Triste que la reventaba por la partida de quien era para ella todo horizonte,
topó la guerrera con Malitzin, que conducía en una canoa a las hijas de Moctezuma.
Y saltándole enfrente, alzó el macahuitl, pero titubeó ante la firme y desarmada Lengua.
Llamola entonces, por no pegarle, “traidora, enemiga, caída, hembra sin alma de mujer”,
y la otra respondió que la traidora del tirano no es sino caudillo de los oprimidos,
y que no valía una Anahuac donde se entronara siempre el mismo, voraz y fallido,
y que la mujer del poderoso es la madre del que verá los campos en sus manos.
Xóchitl respondió con voz extraviada: “Serás madre llorona si tus hijos no se logran,
¡y mira! El roto de Alvarado huye con gran salto de las proezas de Cuauhtémoc.
Parte tú también, sea salva alguna hierba en tanto perdido y ahogado en sangre”…
XI
La estrella del alba
…“Dispersos ya los unos y los otros, mexicas y españoles a su furor y sufrimiento,
el séquito chapoteó, deslustrado en heridas, de retorno a la choza en la chinampa.
Y con el alba disolviendo la confusión y develando la masacre sin altar que la bebiera,
se aupó en torno a Quetzalcóatl, ya tan tenue como la vigilia, quien por último le habló
primero a la familia humilde que le había guardado como abuelo y adorado como dios:
“Habiten su esperanza y remonten los ásperos días hasta ser sus propios amos de nuevo”.
Tornóse entonces al chaneque y al ahuizotl y con las manos en sus cabezas les dijo:
“Moren en los rincones y los sueños, hasta que el hombre llame hermano a los ríos”.
Cogió luego la mano de la melancólica Meztli de grande ojos y le pidió musitando:
“!Dile a las Grandes Madres que no desaten mares y montañas! ¡Pídeles por el hombre!”.
Y finalmente tocó la cara morena de Xóchitl, que le lloraba acunándolo en brazos:
“Y tú, la mía, enséñale a las mujeres a alcanzar el horizonte con sus cabellos”.
Y cuando el sol rodó por la puerta, la estrella de la tarde partió al horizonte”…
XII
De quien lo cuenta
…“Se resquebrajó Anahuac y sus hijos fueron esclavizados para reconstruir su cadáver
en una necromancia urbana donde, roto el lazo con la natura, tornose monstruosa quimera.
Y los sacerdotes felones al fin hallaron a sus iguales de ultramar, más ricos y poderosos,
pero sólo unos pocos fueron bien pagados y otros por igual fueron marcados al hierro.
Y los grandes gusanos de impunes opulentos, los de aquí y los de allá, gobernaron
Sobre el reino taraceado que terminaría llamándose México tras tristes trasiegos.
Sobrevivieron estos gusanos a la Independencia, a la Reforma y a la Revolución,
Robándolas guerras por la libertad para disfrazarlas y fingirlas con sus arengas,
Hasta que venga el Cuarto Quetzalcóatl y el siervo se reconozca igual a sus amos.
O al menos eso cuenta un travesti que dice haber sido una vez su preferida manceba,
en el parque de San Carlos donde, cuenta, alguna vez fue la chinampa de su partida.
Ahí una niña de la calle dice que de noche es un árbol y de día amiga de palomas,
y vive entre los arbustos un descalzo enanito extranjero con puñal, vestido en basura,
dueño de un astuto perro callejero que no tiene manita en la cola, pero que podría”…










