-Aquí estamos una vez más transmitiendo desde el campo baldío detrás de la plaza del aguilita, en un domingo de faaaaabulaaaa!
-¿Cómo ve usted a nuestros contendientes señor Rata de Lata?
-Difícil, difícil Palomo de Plomo, yo diría que estamos ante una situación de “máscara contra cabellera” por la capucha que porta el capitán de los perros callejeros, ese duende extranjero de pies peludos al que llaman Merdo…
-¿Y cómo ve a nuestra selección para esta temporada señor Lata?
-Inconsistente. Los gatos callejeros triplican en número a los perros callejeros, están mejor alimentados y tienen trucos sucios, pero ¿qué quieres que te diga? El capitán chaneque el Chiquilín, no me convence. Y no me importa que haya ganado El muñeco de jade de la liguilla como el jugador más valioso, sus escándalos en la última guerra florida lo persiguen.
-Bueno, bueno, pero esta temporada sí será la buena… ¡Y allí empieza! ¡El duende extranjero sale de los arbustos con el perro callejero entre los brazos! ¡Lo ha robado del altar para los sacrificios del Ahuizotl y así comienza la heeeeeerejía!
-El chaneque le sale al paso, molesto por la intromisión extranjera del cachorro que alimentará al Ahuizotl para que pueda proteger todo el barrio de los santos pederastas que ahora nos rondan… ¡El Chiquilín lo sorprende! le echa a los gatos, los perros derriban al duende y ¡el gato gris seboso le arrebata al cachorro con una tarascada al lomo! ¡Que maestría del gato seboso! ¡Sí señor! ¡Eso es arte! ¡Eso es enjundia! ¡Ese es coraje del bueeeeno! ¡Se lo lleva! ¡Se lo lleva!! ¡Alcanza el área del Ahuizótl! ¡Está a punto de calmar el hambre de nuestro patrono protector y…! ¡lo vuela! ¡El cachorrito termina entre los arbustos donde hacen su nido las arañas!
-Te digo que no concretan… ¿Dónde está el Chiquilín cuando se le necesita? ¡Míralo, ni siquiera se había sacado el cuchillo de obsidiana del cinto! ¡Esas fiestas! Esas fiestas digo yo con tanto chupe y chicuela no nos lo dejan entero, pero no entiende!
-Los perros levantan al cachorro, lo recuperan, se hacen fuertes, el capitán Merdo lo recoge y se abre paso ¡Esa es una buena jauría hay que admitirlo!
-Eso es lo que yo no entiendo señor Lata. Los perros callejeros no han jugado así desde hace tiempo… ¿por qué tiene que llegar un jugador extranjero para que saquen la casta? Ya nadie tiene el valor de entrarle al sacrificio como en los buenos tiempos… que el pobre cachorrito para acá, el pobre cachorrito para allá, pero nadie dice nade del pobre pollito que se zampan cuando pueden. Su posición es insostenible. Nuestros niños son los que están en vilo con nuestro Ahuizotl pasando hambres y…
-¡!Faaaalta!! ¡Ansioso por abandonar el campo baldío por el hueco del muro, el duende Merdo ha pateado lejos al gato pardo con algo más que encono y alevosía! ¡lo ha arrojado más allá del metro reglamentario! ¡Esa se merece la tarjeta roja señores! ¡La roja! ¿Cómo no la vio el árbitro tlaltoque! ¡Arbitro de treinta monedas de plata!
-Claro que no Palomo, claramente no pasó el metro con la patada, bien clarito se ve que el gato saltó un poco más allá…
-Te sale el Judas por la boca mi buen Rata, ya decía yo que tus bigotes de Malinche te traicionan tu que te quejabas del desempeño de los perros callejeros, ¡También ves güerito rico y te les echas a los pies!
-No me chingues Palomo, ¿qué pasó? primero me hago cura, a mi que se me hace que es al revés, y que ya ves güerito y te da la rabia… ¿no fuera güerita verdad pero entonces sí bienvenidaza verdad? Además como se ve que la saña te pone turulato: ¿Ya te fijaste que ese Merdo está más jodido que el Chiquilín? Su capa se le ve toda agujereada y chilapastroza ¡y además ni es güerito sino prieto! ¿Y ya te olvidaste de los duendes que vinieron con el Batallón de San Patricio? ¡Esos si eran patriotas!
-Ya bájale Rata, te clavas en la textura… los gatos recuperan. Le taponan la salida a tu idolito, los perro callejeros se echan al frente y entre todos barruntan aún más el boquete, se están poniendo los zarpazos de a peso en el campo señores!
-El duende retrocede, busca un espacio, se cambia de brazo el cachorro y allí lo alcanza el chaneque, le dribla, le dribla, con arte con oficio…
-¡Penal! ¡Esa falta es de penal! ¡el chaneque Chiquilín le pone el pie al Merdo y da con él por tierra a comer corcholatas! ¿Y dónde está el árbitro tlaltoque? ¿contando plata de las dos porras o qué? ¡el chaneque le brinca al duende en el suelo y se saca el cuchillo del cinto! ¡fabulosa parada! ¡Aún desde el suelo el Merdo se ha sacado la daga y ahora los dos se lían a puñaladas a rueda y rueda comiendo polvo!… ¡“Ni modo, traes puñal” se deben decir al oído de tan cerca que se pugnan! Y allí los rodean todos los perros y todos los gatos ¡y ya no se ve nada señores, no se ve nada lloviendo polvo para arriba!… ¿y dónde está el arbitro tlaltoque? ¿dónde será clama la tribuna?
-Luego luego se ve que Rata de Lata, que eres bien Malinche ¡Nadie le marcó la falta al gachupín, gabacho o lo que sea el rizadito ese ¡y bien clarito se vio que el Chiquilín le entró legal con el cuerpo…
-¡Se muerden! ¡se patean! ¡se dan besito en la oreja! ¡Se buscan brecha para las puntas señores! ¡como amantes se frotan sus partes para parirse a la otra vida con sus respectivos dioses! ¿Quién cenará esta noche? ¿El Ahuizotl o el Dragón de Hiedra porque los dos andan hambrientos!
¡Esta si será muerte súbita señores! ¡Muerte súbita! ¡Capucha contra cabellera! ¡Ha llegado la hora de que el Chiquilín demuestre que su equipo sí puede concretar una victoria y que su liderazgo es el que tanto había esperado nuestra selección para poder calificar a los corros internacionales y poder romperles su maraca a los ogros gringos en el próximo mundial del Triángulo de las Bermudas!
-Lo dudo mi buen Palomo. Sueñas cuando te sube la bandera. Aquí llegan los nahuales de la tira. Se abren brecha a macahuitlazos. Gatos y perros huyen cada quien a donde su cada cual donde los espera su mamá… La razzia ha llegado. La chota patea a los dos contendientes en el suelo y los desarman. ¡Esto se resolverá en los tribunales subterráneos señores!… y ahora vamos con Tito Tito Capotito, nuestra lagartija en el campo y que ahora mismo habla con uno de los capitanes…
-Dígame Don gabacho-gachipín pelos de mecate ¿Va a pedir un desempance de gol gana ahora que pueda?
-¿Aah? –respondió el patón patilludo todo espolvoreado -¿Dónde quedar el perrito? –preguntó el duende mientras lo esposaban los nahuales.
-¿Eh? –la lagartija miró a todos lados entre las latas y la basura revuelta que aún no terminaba de asentarse en el campo -¡Dado a la fuga! ¡Ganan los perros callejeros por default!










