(Entrevista del 16 de noviembre de 2011)
Toqué a la puerta de Paco Ignacio Taibo II, Paloma Sáiz, y lo primero que me llamó la atención, fue el tapete encadenado al marco de la puerta. Casi una alegoría que podría aplicarse a la brigada Para leer en libertad: “Todos son bienvenidos pero si tratan de abusar, no nos vamos a dejar”.
Y del otro lado de la puerta, lo que pudiera haber sido un tiro de escaleras corriente, es aquí un alfombrado vestíbulo con cuadros de cómics noir, fotografías artísticas -el gordo y el flaco- y otras curiosidades pictóricas -una Monalisa pasada de peso- que desembocan a un piso entre nutridos libreros bien iluminados.
Me recibe una amable dama que me ofrece de beber –un vaso con agua para mí-, de sentar -en la sala-, y de esperar. Una vez sólo, no me atrevo a merodear lejos de mi lugar asignado y desde allí contemplo un muro con máscaras africanas y un curioso papel enmarcado castaño por el tiempo, en él se registra a lápiz y a máquina, la entrada y salida de una prisión de Oviedo en 1940.
Descubro en el librero una enciclopedia que teníamos en casa cuando yo era niño. Aparece en la sala Paco Ignacio Taibo II, y entre la presencia del personaje y las reminiscencias, divago en presentarme. Bosteza y, de pronto, recuerdo de mi clase de Periodismo las lecturas de Federico Campbell, que recomiendan presentarse e ir al grano para no hacerle perder tiempo al entrevistado. Como cuentan las leyendas, Taibo ha escrito hasta la madrugada y en menos de dos horas dará una conferencia sobre Villa con trabajadores del IPN campus Zacatenco por parte de la Brigada Para leer en Libertad.
Me presento y expongo los temas: Sobre la salida de su esposa Paloma Sáiz de la Secretaría de Cultura del D.F., y sobre la Feria Alternativa del Libro. Paloma está ocupada y él se encargará de responder al respecto. Taibo nota mi libreta y me ofrece la mesa para apoyarme. Empezamos:
-¿Cómo se integró Paloma Sáiz a Secretaría de Cultura y a la cabeza de la Feria del Libro del Zócalo?
-Trabajaba allí desde la administración de Cuauhtémoc Cárdenas en distintos espacios, primero en la delegación Cuauhtémoc y luego colaborando en Secretaría de Cultura. Comenzó con los programas de fomento a la lectura durante la gestión de Enrique Semo y siguió con Raquel Sosa y con Marcelo Ebrard hubo un arranque más potente a los programas de fomento a la lectura, incluyendo la dirección de la Feria del Libro del Zócalo, que encabezó desde entonces.
-Respecto a los hechos referidos por Paloma sobre su salida de Secretaría de Cultura -en su carta publicada por La Jornada el 14 de enero de 2010-, sobre su injusto despido por parte de Elena Cepeda de León–la actual Secretaria de Cultura del D.F-, ¿de dónde surgió la hostilidad de Elena Cepeda hacia ella?
-Venía incubándose con varias cosas: la mediocridad de Elena y su equipo, cosa común entre las administraciones perredistas lamentablemente, repartidos los puestos por cuotas de gente que no está preparada. Cepeda la sentía como competencia. Se sentía amenazada, y además de las evidentes diferencias políticas, los programas de lectura que Paloma impulsó no tenían el glamour político, dedicados a la gente desde abajo.
-¿Qué fue de los colaboradores de Paloma Sáiz a cargo de los programas de fomento a la lectura, cuando ella fue cesada?
-Víctor Ronquillo (A cargo del programa Para leer de boleto en el metro) regresó al periodismo y a la televisión. Juan Fernández Luna (creador del programa Letras en guardia y Letras en llamas para policías y bomberos respectivamente) murió poco después de la formación de la brigada. Betty C. Sánchez (a cargo de los tianguis de libros) y Alejandro Camarena (Subdirector de la Feria del Libro del Zócalo y administrador de los Libro Clubes), pasaron a la brigada junto con otros tres o cuatro miembros más. Y a los que se quedaron en Secretaría de Cultura a cargo de los programas de fomento a la lectura, ella los instó a defender esos programas.
-¿Cómo se formó la brigada Para leer en libertad?
-En febrero de 2010. Para defender los programas de fomento a la lectura sin el aparato de Estado. Tras su salida de Secretaría de Cultura, ocho personas pasaron al desempleo sin perspectivas laborales. Yo podía becar a Paloma mientras durara la contingencia porque mis ingresos provienen de otro lado; y la brigada les permitió un apoyo mínimo a los más comprometidos, pero no ha todos, porque a 21 meses de haberse formado la brigada, ha crecido brutalmente, con más de una actividad diaria. Hoy mismo Armando Bartra dará una conferencia en el CCH oriente en los tres días del tianguis de libros y también habrá lecturas en voz altas en los comedores comunitarios en Pantitlán, donde se regalarán libros, y yo tengo que estar en Zacatenco para hablar de Villa. Estamos preparando la cuarta antología para ADO en el nuevo programa de Leer mientras viajas en el que se regalan libros para los viajeros de la ruta México-Xalapa-Veracruz. Y tenemos una presentación de libro en la feria de Acapulco. Hemos publicado 32 libros con 7 reediciones, regalando más de 80,000 libros con ello. Formamos 19 bibliotecas comunitarias populares, una feria internacional del libro, dos ferias alternativas en la Alameda, dos remates de libros y más de 500 conferencias.
¿-Quiénes son los miembros de la brigada?
-Somos once su núcleo central: Paloma, Beatriz Sánchez, Eduardo Castillo, Alejandro Camarena, José Ramón Calvo, Salvador Vázquez, Alicia Rodríguez a cargo de prensa, Daniela Campero se encarga de todo el aparato logístico con las editoriales y recientemente se ha integrado mi hija Marina con una amplia experiencia en logística con festivales que ella ha organizado… ¡No! ¡Ya somos doce con Leonardo! La brigada es un dinamizador. Estuvieron con nosotros Monsiváis, Carlos Montemayor… Roberto Ricco, Secretario de Información del PRD D.F, es una pieza clave, Muzaquio, Bartra, Belamino, Poniatowska, San Juana Martínez, Alejandro Páez, León Mendoza, Diego Valadéz… Colaboran con nosotros una periferia de centenares de escritores, periodistas, historiadores, abogados democráticos y los que puedan echar una mano.
-¿Qué perfil se requiere para los voluntarios de la brigada?
-Activistas libreros. Activistas que sepan labores editoriales: corrección de galeras, diseñadores gráficos, seleccionadores de libros, pero también de todo tipo desde cargadores de libros hasta quienes puedan dar conferencias. Sólo hay que reportarse a las oficinas de la brigada. Pueden hablar o escribir un correo, porque de pronto todos salimos a labores.
-¿De dónde obtienen los recursos para las publicaciones que donan?
-De donde se puede. Detrás de cada publicación están los créditos… ¿tienes alguno de nuestros libros? –me pregunta.
-Eh… uno, de Zapata y Villa –titubeo.
Taibo se levanta, va a su librero y regresa con una decena de libros. Me regala algunos y despliega en la mesa los demás.
-Puedes pasar por los libros que no estén agotados a la oficina de la brigada. Mira, aquí están algunos de los que colaboran para las publicaciones –les da la vuelta y vamos pasando revista-…las delegaciones de la Gustavo A. Madero, Tláhuac, Iztapalapa, la sección 9 del magisterio, la asamblea legislativa del DF, la fundación Rosa Luxemburgo, el PRD DF…
-¿Cuál es la disposición de la Caniem (Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana) con la Feria alternativa del libro?
-No hay colaboración. Tienen una política basada en pequeños negocios sin ningún tipo de propuesta cultural o social. Son la unión del comercio con la burocracia.
-¿Cuál es su opinión sobre la actual Feria del libro del Zócalo?
-No nos gusta. No tiene pies ni cabeza. Es una feria mercantilizada que sólo se interesa en vender libros, no en acercarlos al público. No hay precios asequibles y no tienen ninguna política de pensamiento crítico, y como lo que allí importa son las leyes del mercado, se vende mucha basura de auto superación y hacen presentaciones de libros sobre temas de superstición. Armando Bartra, cuando se presentó allí, dijo: “En el Zócalo hay dos ferias, esta y la buena que está en la Alameda”. Elena Poniatowska se negó a participar en la del Zócalo y se fue con nosotros a la Alameda.
-¿Quién operó el cabildeo para intentar la cancelación del permiso de la segunda emisión de la Feria alternativa este año?
-Tenemos nuestras sospechas. Probablemente presión de Cepeda y del innombrable Eduardo Glave, el mediocre burócrata a cargo de las publicaciones de Secretaria. Cabildearon contra nosotros en Secretaría de Gobierno. Por primera vez, un acto cultural era censurado. No se podía permitir, pero tampoco hacer nada, hasta que con el escándalo que hubo, por instrucciones de Ebrard dieron marcha atrás.
-Hubo una manifestación en el Hemiciclo a Juárez y usted subió a su tweeter: “La Feria Alameda no es sólo para los escritores, periodistas, activistas. Es para la raza. Defiéndela”.
-Fue impresionante. Mucha gente intercedió a favor hablando con el gobierno, como Inti Muñoz de la Administración del Centro Histórico. Con las redes sociales se sumó un nuevo factor de opinión inmenso de expresión ciudadana. Mariana subió a las 11 de la noche un mini comunicado: “Hay censura”, y pronto se inició la ofensiva con Fabrizzio Madrid, Genaro Villamil, Jorge Belamino y muchos otros. 30,000 tweets de la noche a la mañana. Hubo además un apoyo absoluto de los medios: la radio, la televisión, la prensa. No hubo uno solo que apoyara la censura, o que la justificara. En la mentalidad de la burocracia, la Feria de la Alameda es una espina en el zapato. A solo un kilómetro de distancia, una docena de ciudadanos sin presupuesto, logrando organizar un evento cultural con mucho mejores contenidos y mucho mejores ventas y respuesta mediática, incluyendo las redes sociales.
-¿Qué proyecciones hay para la Feria alternativa del libro de 2012?
-Tenemos armado el plan hasta el fin de año: remates de libros en Coyoacán y Ciudad Universitaria, tres días de conferencias de libros en la Normal Superior, una pequeña feria del libro en el centro de la ciudad, algo en Iztapalapa antes del fin del año. El plan de 2012 está esbozándose.
-¿Influirá en su programación la agenda electoral?
-Sin duda obligará a entrar en el debate electoral. Tenemos pensadas labores con 14 diputados de la asamblea legislativa y ha crecido la colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo. Hay que meterle muchas horas de vida, pero la brigada va muy bien. Hay que defender sus logros hasta la muerte, porque es un patrimonio de la ciudadanía.










