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Presentación del libro Póquer de cuatrillizos de Medardo Landon Maza Dueñas en el plantel Cuautepec de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México por el maestro en letras, el escritor José Carlos Vilchis Fraustro.

"Póquer de cuatrillizos" novela de fantasía para adultos de Medardo Landon Maza Dueñas.

«Póquer de cuatrillizos» novela de fantasía para adultos de Medardo Landon Maza Dueñas

UACM_Plantel Cuatepec

UACM_Plantel Cuatepe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Maestro y escritor Jose Carlos Vilchis Fraustro

Maestro y escritor Jose Carlos Vilchis Fraustro

 

José Carlos Vilchis Fraustro. Escritor y Filólogo hispánico medieval por la UAM Iztapalapa y por la FFyL de la UNAM. Desde el año 2013 es miembro de la Asociación Internacional de Hispanistas (Oxford, 1962) y también es investigador del Laboratorio de Investigación y Formación en Estudios de Género de la UACM bajo la dirección de la Mtra. Gezabel Guzmán Ramírez. Profesor-investigador del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales, adscrito la Academia de Cultura Científico Humanística de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

En el 2013 publicó su primera novela Desmodus, el vampiro con la Editorial Terracota: la publicación fue resultado del concurso La escritura Invisible (Terracota/CONACULTA/INBA 2013). Los temas que estudia son el imaginario del poder, la cultura y la mujer en la España de la Edad Media. Concerniente a los estudios de género, ha trabajado en las líneas de misoginia, heterodoxia y ortodoxia. Actualmente es postulante a Doctor en Filología Medieval por la UAM-I; es Maestro en Letras españolas por la UNAM y Licenciado en letras Hispánicas por la UAM-I.

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PRESENTACIÓN DE PÓQUER DE CUATRILLIZOS

Buenas tardes. Deseo agradecer la invitación de Medardo Landon Maza para presentar su novela Póquer de cuatrillizos, editado por la Editorial Delfín. Agradezco también a la coordinación de Difusión cultural y extensión universitaria, a nuestra Casa de estudios, la UACM y al plantel Cuautepec. Agradezco también a todos ustedes por su presencia en este evento.

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Uno.

Hace algún tiempo me habían preguntado reiteradamente mi opinión sobre la saga de Joan Rowling, Harry Potter. Debo decir que muy tarde encontré el entusiasmo que me produjo, por eso antes de ello siempre contestaba: “debes leer primero a John Ronald Reuel Tolkien o a Úrsula Kroeber LeGuin, antes de preguntarme eso”. La razón se debe a que había defendido ferozmente durante mucho tiempo mi idea de que la saga de la escritora británica aún debía atravesar por el juicio del tiempo y el descubrimiento de otros consumados maestros de la literatura fantástica para que el lector hiciera su veredicto.

Puedo decirles que los libros que hablan de Terramar o la serie de libros que tratan sobre Arda y su más famoso continente La Tierra Media, son de una complejidad deslumbrante, que nos hacen saber de historias de mundos construidos por unos auténticos arquitectos de universos. LeGuin y Tolkien han sido para mí unos autores que no sólo pensaron los mundos de sus relatos, sino que los dotaron de Historia (lo digo con mayúsculas, como una disciplina de conocimiento, pues) de gestas, de misterios mitológicos que serán inherentes a los personajes y protagonistas de sus sagas y que afectan los acontecimientos relatados a partir de la memoria más antigua. Ante una imaginación tan desbordante para inventar aquellos mundos, en mi primera apreciación, Harry Potter adolecía de una manufactura tan compleja debido a que la saga sucedía en muy poco tiempo, apenas unos pocos años, mientras las otras sagas a las que me refiero tienen historias de antigüedades sobrecogedoras. Me basaba pues, de inicio y reiterándolo, en la idea de mitología, Historia vista como disciplina, como la memoria de una comunidad, en la oralidad y su halo de antigüedad, en los relatos legendarios etc. Pero esta opinión no me nubla para reconocer la riqueza inventiva del mundo de Rowling, en su detectivesco personaje principal, en sus referencias y construcciones del mundo mágico y por lo menos al respeto de la lengua latina que esgrime en los conjuros y fórmulas mágicas y mucho menos para apreciar que sus textos son cada vez más imprescindibles para regodearnos con el mundo de la fantasía. Tiene sus propios elementos y méritos, pues. Les quiero contar precisamente la anécdota que ilustra lo que comento: en la red circula una cita atribuida a Stephen King en una comparación entre Crepúsculo y Harry Potter en la popularidad que gozaban en cierto momento y que para el mundo editorial era equiparable:

Mago de Terramar_Ursula K Leguin_portada

Mago de Terramar_Ursula K Leguin_portada

“Harry Potter is about confronting fears, finding inner strength and doing what is right in the face of adversity. Twilight is about how important it is to have a boyfriend.”

«Harry Potter es sobre confrontar temores, encontrar la fuerza interior y hacer lo que es justo en medio de la adversidad. Crepúsculo es sobre lo importante que es tener un novio».

Debo decir que no son palabras de Stephen King, sino de una internauta común y corriente llamada Robin Browne. Y, ¿qué ilustra? que hay niveles para comparar la literatura de fantasía y que los lectores (nosotros, el gran público) también somos críticos.

No sé si he ilustrado correctamente lo que quiero decir en mis comentarios, pero me ahorro la especulación: como lector siempre me he visto en la necesidad de valorar lo que leo. Potter, es la primera vez que lo confieso, al mirarlo lejos de los grandes maestros como los que he comentado, y ponerlo en otros derroteros y géneros literarios, adquirió otra tesitura para mí y el reconocimiento de su estatus. Observen, pues, el ejercicio que he tenido que hacer para iniciar con ideas sobre Tolkien, LeGuin, Rowling y Meyer, para decirles que Meyer, como autora, está muy lejos de lo que valoro en la literatura fantástica. He dicho, al final mucho y nada, intentando fijar la vista en lo que me atrapa literariamente, que es el reconocimiento de complejidades que pueden hacerme sentir catarsis en un relato. Van insertas mis ideas, obsesiones y complejidades que de seguro no son únicas y que comparto con cualquiera de nosotros.

En fin, ya les dije la anécdota pero no quiero dejar pasar la oportunidad de comentarles que si me preguntan de George R. R. Martin, debo decirles que no he leído su juego de tronos, pero lo haré pronto.

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Dos.

Comencé exponiendo una pregunta reiterada hacia mí que quiero trasladar a la obra que hoy nos reúne. Si alguien me preguntara qué opino de Póquer de cuatrillizos de Medardo Landon Maza, diré que especialmente al buscador de sagas de literatura fantástica, con historias verdaderamente añejas, con una línea temporal antigua, con mitología, oralidad de rancia tradición y leyendas, que afectan las acciones y acontecimientos en el relato, habrá encontrado justamente un texto apropiado bajo estas exigencias.

No voy a ocultarlo al público, y corro el peligro de realizar un spoiler alert. Son relatos de mördyns, gente mediana a la que el propio autor reconoce como hobbits apócrifos. Pero lo hace para lograr un reconocimiento general sólo para que su lector no quede desprevenido: en realidad hay que leer la advertencia previa para descubrir que el autor no plagia a Tolkien, sino que venera la presencia del maestro y si uno se adentra más en la explicación, descubrirá que Medardo es un ingenioso lector y crítico de Tolkien para que sus mördyns tengan vida propia y un significado también propio. Esto que nos comenta Medardo de inicio es muy necesario, ya que en sí mismo es un libro de creación, influenciada, eso sí, pero también original en sí misma. Las gestas oníricas de las colinas evanescentes es un mundo propio creado con influencia de otras creaciones y autores sin que en ello yo vea contradicción alguna: la literatura, muchas veces, abreva de otra literatura y no por ello hay polémica en la originalidad del relato. El caso de nuestro póquer de cuatrillizos es complejo en este sentido ya que el mundo no tiene mayores referencias que sean iguales en estatura que el maestro Tolkien. Debo advertirles, por cierto, que mi impresión es que Medardo es un tipo muy conocedor de literatura de la antigüedad. Eso lo convierte en un autor que sabe el usus scribendi de ese tipo de producciones y a él como autor lo sitúa en ser un libre ejercitador del imitatio auctoris. Querido Medardo, no te voy a insultar diciéndote autor tipo fan fiction, dejemos esos términos para textos menos complejos, filológicamente hablando, como Cazadores de sombras y autoras como Cassandra Clare.

 Mapa_Península Twollem

Mapa_Península Twollem

Cometí esta digresión a propósito. Volveré a mencionarte Medardo con mis sospechas de tu formación literaria, que se te sale en cada línea de tu libro. Después del capítulo primero y por la trama que presenta, no querrá el lector dejarlo sin saber su desarrollo y desenlace. Quiero decirles que el texto tiene un menú imprescindible de caminos secretos, espíritus naturales, bosques encantados, hadas, duendes, enanos, trolls, dragones de leyenda, elfos, trasgos, gnomos, humanos, brujas, sacerdotes, hechiceros, hombres rata, seres temibles como el legendario y derrotado Astado Señor de las Bestias… ¿ya dije brujas? Tewa, la banshee, la arpía, bruja blanca onírica temible al servicio de Lector Mosca, el sirviente de Anchllor, dominado a su vez bajo el tirano Lomins Damottrano, el conquistador de la Península Twollem… Sociedades secretas de rebeldes y policía secreta del tirano: jóvenes mördyns que en una noche tensa habrán de dejar la niñez, la inocencia y la adolescencia a fuerza de sentir en sus hombros el peso de la responsabilidad de madurar en unas pocas horas… Una profecía que se está cumpliendo entre harina y sangre, donde un asesino serial y una mördyn insurgente peligrosísima para la policía secreta, están metidos en uno de los capítulos más tensos que leí… Merywm, no olviden ese nombre, ni a los cuatro albinos nacidos en una noche, ni la persecución de los trasgos hasta un escondite secreto…

No… no voy a decir más en este aspecto. Compren el libro.

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Tres.

Tenemos un libro con un narrador omnisciente que está dividido en 12 capítulos, cada uno con el nombre de algún personaje del relato. Atinadamente el autor supo cuidar que esos capítulos y sus protagonistas quedaran repartidos para que la voz omnisciente pudiera contarnos su génesis e incluso aventuras más allá de su existencia en el universo del mundo donde está la Península Twollem. No hay que perderse la nota previa del autor, ni el prólogo al que no hay que llegar con prejuicio porque se cometería el perjuicio de ignorar, por ejemplo, la profecía.

No importa si el lector no está avezado en Tolkien, LeGuin o Clive Stapes Lewis: Medardo ha sabido cuidar algunos aspectos primordiales para el lector:

Primero, que esto no son más que los compendios históricos de la Península Twollem que el relator y cronista

Merywm Davirom_Bosque adentro

Merywm Davirom_Bosque adentro

Merywm Davirom escribió, para leerse en las plazas públicas.

Segundo: que este texto en 12 capítulos es exhaustivo en narrar viejas historias, en recuperar la memoria y darle sentido a cada personaje en un gran entramado que nos lleva a visualizar el tejido de un mundo, de un universo por descubrir.

Tercero: si no es suficiente que se conozca la historia que se escribió en este mundo de las gestas oníricas de las colinas evanescentes, tenemos al final un conjunto de apéndices para situarnos en lugares, leyendas, personajes, objetos y palabras en desuso.

Cuarto: las acciones del relato se producen dos planos temporales que se logran capítulo por capítulo: la noche del conflicto en la insurgencia, al mismo tiempo sirve para conocer el pasado de la Península de tintes antiquísimos.

Quinto: te dije, querido Medardo, que sospecho de tu formación literaria. Si todo lo anterior no es suficiente, esas influencias de la literatura de la antigüedad y la oralidad nos llevan a pensar en épocas de rapsodas, juglares, escribanos, bardos: con rasgos grecolatinos, escrituras de runas, Edad Media, oscurantismo; géneros como la poesía épica, los libros de caballerías, cantares de gesta, mitos y leyendas propios de un universo que sí nos es reconocible. No voy a dejar de mencionar héroes, batallas, gestas heroicas es algo a lo que el público lector está familiarizado.

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Cuatro.

Debo decir que el texto es un reto, pero también un logro para nuestro autor, si juntamos varios de los puntos que he trabajado en este texto. Cuando el público lector acude a una librería, puede encontrarse con la mesa donde reposan las ediciones de literatura fantástica. El mercado es muy amplio y la reproducción de autores y obras también. Muchas veces en la literatura juvenil que es la etiqueta que persigue implacablemente a los imaginantes de este tipo de historias. El reto para nuestro joven autor es demostrar en este universo del género que vale la pena que su obra sea leída. La competitividad que exige el mercado editorial es al final lo que nos deja, como consumidores, la última decisión para adentrarnos en los mundos de la literatura fantástica. Sea pues, en esta presentación, mi sospecha de tu amplio conocimiento de la literatura la llave para recomendar este texto, ya que será el público lector quien tenga la última palabra. Por mi parte puedo decir que en su contenido no es un relato que me haya decepcionado y por ello reitero mi intención de no llamarte fan fiction, porque no has escrito a través de la idea de la imitación, sino de apropiarte de un usus scribendi.

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Cinco.

La portada nos advierte que es un libro para mayores de 18 años, que tiene temas de abuso y lenguaje picaresco.

En efecto, la portada tiene razón. Dejo a la supervisión adulta la lectura de este libro, más no así en los libros que anteceden este relato pródigo. También dejo al lector que descubra esos temas de abuso, pero también que descubra que tienen un sentido específico que nos devela los dramas de la Península Twollem.

Creo, sin embargo, pertinente decirte que el lenguaje picaresco a veces me sonaba demasiado local en el coloquialismo nacional. En mi purismo tal vez no podría ser objetivo y correr el peligro de dejar de reconocer su sentido en el relato. Por ello el desafío del lenguaje es permanente en tu texto. Pero quiero dejar, nuevamente, al público lector en su propia experiencia literaria con tu novela, para que sea quien juzgue en completa libertad el asunto.

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Seis. Punto final.

Debo finalizar subrayando que Medardo es un egresado de la licenciatura en Creación literaria de nuestra Casa

Logo UACM

Logo UACM

de estudios, la UACM. En el campo profesional es escritor, editor, profesor ¿eres ensayista? ¿Crítico literario? [Medardo contesta que sí. Tiene tiempo de enriquecer su visión del crítico, inteligente y amena]. Y no me cabe duda que sabes de historia literaria, y la cuestión me enorgullece porque siempre le digo a mis estudiantes de literatura que hay que ser literatos todo terreno. Y esa es la impresión que tengo de ti. Te debo la fortuna de conocer tu Póquer de cuatrillizos porque es una novela que en sentido inicial de esta exposición de ideas no me decepcionó en su manufactura, personajes, trama y conflictos. No he agotado los temas, por cierto, ni he podido apenas dejar vislumbrar en esta presentación una idea que es mi deseo compartirles: si Medardo fuera músico, no sería un compositor de un compendio de canciones para manufacturar un álbum. Tu capacidad te da para convertirte en un compositor de sinfonías completas. Estamos pues ante un creador de universos.

Muchas gracias.

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Desmodus_El Vampiro_Jose Carlos Vilchis Fraustro

Desmodus_El Vampiro_Jose Carlos Vilchis Fraustro

 

Si alguno de ustedes, querido lector, gusta adquirir la novela del profesor José Carlos Vilchis Fraustro:

 

DESMODUS, EL VAMPIRO

 Puede buscarla en la página de editorial TERRACOTA:

 

http://www.editorialterracota.com.mx

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"Quijote y Sancho & Frodo y Sam" de Medardo Landon Maza Dueñas, primer lugar en el Certamen de Ensayo Vida y Obra de J.R.R. Tolkien "Premios Aelfwine 2014"

«Quijote y Sancho & Frodo y Sam» de Medardo Landon Maza Dueñas, primer lugar en el Certamen de Ensayo Vida y Obra de J.R.R. Tolkien «Premios Aelfwine 2014»

-!Ay!-respondió Sancho Llorando- (…) Mire no sea perezoso,
sino levántense de esa cama, y vámonos al campo vestidos
de pastores, como tenemos concertado.

Miguel de Cervantes Saavedra,
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

*
Sam respiró profundamente. –Bueno, estoy de vuelta en casa- dijo.

J.R.R. Tolkien, El retorno del rey

Miguel de Cervantes Saavedra según Juan de Juareguí

Miguel de Cervantes Saavedra según Juan de Juareguí

J.R.R.Tolkien según Donato Giancola

J.R.R.Tolkien según Donato Giancola

1
Cervantes y Tolkien
(A modo de introducción)

En un primer vistazo al título y los epígrafes en obvia referencia a Cervantes y a J.R.R.Tolkien, podría parecer una elección caprichosa que sólo correspondiese a filias personales, comparar de algún modo la obra de estos escritores, titanes; el padre de la novela moderna –padrastro, diría Cervantes- y el padre de la fantasía épica contemporánea –romances, apuntaría Tolkien-, por significar lo menos de los dos y de sus obras, separados por cuatrocientos años, en naciones más que distintas, dispares y sin mucho registro de los biógrafos de Tolkien, de que hubiera leído el Quijote.


No obstante, quizás alguna evidencia harto circunstancial podría iniciar el guiño: es en Inglaterra donde comenzó la crítica literaria del Quijote, donde primero se lo tradujo y de donde muchísimos de sus estudiosos han provenido durante siglos (recordemos Tristam Shandy). Además, el padre Morgan, tutor del huérfano y joven Tolkien, era mitad galés y mitad español y lo llevó a buscar aprender algo de español. Así lo cuenta su biógrafo Humphrey Carpenter:

Su tutor hablaba un perfecto español y Ronald le había pedido a menudo que le enseñara el idioma; no fue así, pero podía utilizar con toda libertad los libros. Los leyó nuevamente y empezó a trabajar en un lenguaje inventado que llamó “Naffarin”.

Y Tolkien mismo lo relata de este modo en una de sus cartas:

Mi tutor era en parte español, y yo, a comienzos de mi adolescencia, cogía sus libros e intentaba aprender esa única lengua romance que me procuraba el placer particular del que hablo: no es exactamente lo mismo que la mera percepción de la belleza; siento la belleza (…); se parece más bien al apetito que se siente por el alimento necesario.

Así que, como connotado mitógrafo que era desde temprano Tolkien, habría podido ser una elección natural emprender o asomarse “de entre los libros de su tutor” a la obra cumbre de la lengua española: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, plagado de caballeros y aventuras que desde entonces lo fascinaran.


¿Qué trascendencia pudiera tener el comentario anterior? Si establecemos algunos paralelismos en las biografías de Cervates y Tolkien, podría ser tan caprichoso y anecdótico como comparar a otros escritores de armas y letras de mentes progresistas, como a Stendhal con Ignacio Manuel Altamirano, que pudiese resultar un juego del todo estéril pero que, acaso sólo por diversión, valdría la pena.


Ambos –Cervantes y Tolkien, ya no Stendhal y Altamirano-, hombres de letras que emprendieron sus obras cumbres después de los cincuenta años; que pese a lo innovador de sus textos, fueron despreciados como autores por sus colegas contemporáneos y que estuvieron rodeados de singulares mujeres de carácter.


Los dos tomaron parte de las más terribles batallas de sus tiempos, en Lepanto y en el Somme respectivamente , de las que los dos resultaron heridos o enfermos, y cuya participación en tales hechos históricos fue motivo de gran orgullo durante todas sus vidas.


Fue una batalla terrible. Bilbo no había pasado nunca por una experiencia tan espantosa, y que luego odiara tanto, y esto es como decir que por ninguna otra cosa se sintió tan orgulloso, hasta tal punto que fue para él durante mucho tiempo un tema de charla favorito, aunque no tuvo en ella un papel importante.


Escribió Tolkien. Y Cervantes:

Pero fuele la fortuna contraria, pues donde la pudiera esperar y tener buena, allí la perdió, con perder la libertad en la felicísima jornada donde tantos la cobraron, que fue en la batalla de Lepanto.

Tanto don Ronaldo como don Miguel tuvieron estrecheces económicas toda la vida, lo cual los obligaba a escribir contrabandeando tiempo, y que sólo hasta la publicación de sus obras maestras comenzaron a tener los recursos y la holganza para atender sus proyectos previos que se tornaron póstumos, como Los trabajos de Persiles y Segismunda o El Silmarillion.


Sus protagonistas tienen claros dejos autobiográficos. En el Quijote hay un nítido viso del viejo soldado Cervantes, como en Bilbo Bolsón hay un mucho del Tolkien escritor del Libro Rojo y de chalecos brillantes. Ambos personajes, emprendieron su gran aventura después de los cincuenta, emparentando, como se ha dicho, la edad en que los autores los emprendieron a ellos.


Más aún, sus obras cumbres surgen de una lectura abundante y acuciosa que los condujo a la renovación artística en innumerables textos de caballeros, doncellas, reyes portentosos, espadas mágicas, monstruos, criaturas proto-humanas o temibles hechiceros antagonistas. Frestón y Saruman, podrían mirar al otro de reojo a sus espaldas.


Pero, el paralelismo más notable -y acaso también casual fruto de la observación de la condición humana de sus experiencias durante la guerra -es el parecido entre la dupla contrastante de sus protagonistas: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y su magnífico escudero Sancho Panza, el señorito burgués Frodo Bolsón y su leal jardinero Samzagaz Gamyi.


De esas parejas de contrarios diserta este breve texto: del amo idealista que fueron Frodo y Alonso el Bueno y de sus escuderos coloridos.


De ellos, solos contra el mundo.

Alonso Quijano por Gustavo Doré

Alonso Quijano por Gustavo Doré

2

El hidalgo y el burgués

Alonso Quijano (o Quesada, como algunos afirman), era un “hijo de algo”, un miembro de la baja aristocracia rural española, que tres cuartos de su hacienda gasta sólo en alimentos (y el resto, bien sabemos, en libros de caballería).

Frodo Bolsón es, por su parte, un reflejo de la burguesía rural de la Inglaterra victoriana ascendente, hasta alcanzar a la baja aristocracia venida a menos.

Frodo ante Galadriel por Jian Guo

Frodo ante Galadriel por Jian Guo

Los dos, hijos de la clase acomodada rural, pasados de los cincuentas, afectos a los paseos campestres con libertad para hacer y desfazer y muy a las lecturas de hadas, caballeros y dragones, claro que para Don Alonso las ficciones de los libros de caballerías constituirán el universo narrativo de su delirio, en tanto que para Frodo esos relatos constituyen los legítimos mitos y leyendas de la sólida historicidad del corpus mitopoético de los grandes hechos de su tiempo.


Hombres de letras, humanistas de ideales que se ven forzados por su propia conciencia a aplicar todo lo leído y a transformarse para llevar a la acción las más hermosas ideas en las que se han formado:


(…)le pareció convenible y necesario, así para aumento de su honra como para el servicio de la república, hacerse caballero andante y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído (…) deshaciendo todo género de agravios(…)

Y tal se inició en La Mancha, mientras en La Comarca:

Por el momento, parece que soy un peligro para mis vecinos. No puedo conservar el anillo y quedarme aquí. Tengo que salir de Bolsón Cerrado, abandonar la Comarca, abandonarlo todo e irme. –Suspiró-. Me gustaría salvar la Comarca, si pudiera, aunque alguna vez pensé que los habitantes eran tan estúpidos que un terremoto o una invasión de dragones les vendría bien.

Abandonan la seguridad de su hogar (tan similar a la de un lector moderno) para emprender, cada uno, la más disparatada de las empresas antes vistas por sus semejantes: salir a los caminos a tornarse caballero andante “que mucha necesidad hay de ellos” o a deshacerse de la más poderosa arma para vencer a un enemigo invencible, arrojándola en la mismísima guarida de la sombra del mal.


Y a este propósito, en marcha y peripecia se hacen, adentrándose en el mundo de la aventura tal como hombres de letras que son, a través de las palabras, renombrándose a sí mismos en el nuevo cuento de leyendas en que se adentran (o creen que se adentran).


Así, el Quijote sí y sólo sí puede ser él y no Alonso Quijano a través de nombrar a su caballo Rocinante, a su dama Dulcinea (¿Dulce Idea?) y, así mismo, primero Don Quijote de la Mancha y, más tarde, ya en mote de armas y hazañas probadas, como el caballero de la Triste Figura.
En tanto, Frodo habla la lengua de la Edad de Oro en que no había “lo tuyo y el mío” , el élfico que hermana a través de la palabra, con el pueblo de los Eldar, con los caminantes de los sueños, con los moradores de los bosques; y este conocimiento lingüístico es en sí mismo una potencia de transformación de la realidad: el canto a Elbereth lo salva de los jinetes negros, y escuchar el canto élfico de Sam en la Torre de Cirith Ungol, lo salva del cautiverio.


Además, en reflejo biográfico con sus autores, ambos son escritores en potencia. Frodo será el cronista de gran parte del Libro Rojo que contiene a El Señor de los Anillos y Alonso Quijano, antes de decidirse por ser caballero:


(…) muchas veces le vino el deseo de tomar la pluma y dalle fin al pie de la letra como allí se promete; y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran.

Una vez desplegados y armados con sus nombres y voces, se van al encuentro de numerosos y extraordinarios personajes entre los que se ha de resaltar a su mayor antagonista que terminará por derrotarlos, constituido de su otro yo, de su sombra jungiana de lo que podrían haber sido de no haber escogido la virtud.


El Caballero de la Blanca Luna y posteriormente el Caballero de los Espejos, es el (infame) bachiller Sansón Carrasco que, en la vorágine de la imaginación de Alonso Quijano, termina afectando en su realidad al modo en que hace surgir a otro caballero como el mismo, pero este otro en cambio, es un caballero de mentiras y mala entraña, opuesto por entero al caballero de la Triste Figura y quien, como dice León Felipe: “en las playas de Barcino frente al mar”, lo derrotó y lo mandó al exilio de sí mismo, que ulteriormente le causará la muerte.


Así mismo, Gollum es la sombra de Frodo. Un hobbit como él, que también fuera portador del Anillo Único y, por tanto, la única persona capaz de entender su fascinación y obsesión por la posesión que la maligna voluntad que el anillo genera y que, cuando en las grietas del monte Destino Frodo fracasa (inevitablemente), al entronarse a sí mismo con el Anillo Único, es Gollum quien logra arrancarle el anillo y, al despeñarse a la lava, salvar con ello a toda la Tierra Media.


De tal guisa que, tanto El Quijote como Frodo, son derrotados en sus apoteosis y pruebas finales, y su regreso de las aventuras al hogar es un retorno, a un tiempo, a la muerte y la inmortalidad. A la muerte de Alonso el Bueno y al Oeste inmortal de Frodo, pero también a la inmortalidad de Cervantes y del Quijote de la Mancha.


Paradójicamente, en esta aparente derrota y retorno a la despedida, se encuentra quizá la más notable eucatástrofe, como llamaba Tolkien al giro inesperado de los acontecimientos hacia un súbito final feliz, hacia la esperanza.


Y esa eucatástrofe está en Samzagaz Gamyi que, transformado por la compañía y los ideales de su amo, se ha tornado, de una a una, en héroe, en bardo y, más importante quizá, en esposo, en padre, en alcalde y en el jardinero, ya no de Bolsón Cerrado, sino de la Comarca entera, sembrando el único árbol mallorn al oeste de las montañas, para memoria de los Eldar de los cantos y los cuentos.


Eucatástrofe en un Sancho Panza que, postrado a la cama de su señor, le ruega que se tenga en pie para volver a los caminos a desfazer entuertos.


Pues tanta falta hacen los caballeros andantes en el mundo.


Y él lo sabe y ahora es uno de ellos.

Sancho Panza y Rocín por Gustave Doré

Sancho Panza y Rocín por Gustave Doré

3
El escudero y el jardinero

Sam y Sancho a la distancia, podrían confundirse. Fornidos, bajos, rechonchos, vestidos en humildes atavíos campesinos que, de más cerca, nos dan la faz de espesas barbas de rural de la Mancha o las pecas y rizos de la colinas entre Oxford y Gales.


Sí, claro que son proverbialmente conocidos por ser los fielísimos acompañantes de sus insignes señores hacia la inmortalidad literaria, pero también son recordados por sus diálogos repletos de ingenuidad e ingenio, refranes y retruécanos, representados por sus autores con un notable colorido, fruto de la recreación oral del habla cotidiana del campo de sus patrias.

Posible Sam Gamyi por Ari Aboytes Cortés

Posible Sam Gamyi por Ari Aboytes Cortés


Si hay en Alonso Quijano y en Bilbo, el tío de Frodo, un posible ánimo autobiográfico de parte de Cervantes y Tolkien, acaso en Sam y Sancho se trata del encuentro con el otro. Quizá un Don Miguel, tras todos los años de recorrer España en aquella tamaña y amarga tarea de cobrar impuestos de la corona, viendo de cerca la miseria y la necesidad de los humildes, que le resultara en claras simpatias por ellos, gestando de ese encuentro con lo agudo, simple, ingenuo y honesto a Sancho Panza, flor del campesinado del mundo entero.


Sobre el origen de Sam Gamyi, el propio Don Ronaldo nos cuenta:

Mi Sam es en realidad un reflejo del soldado inglés, de los asistentes y soldados rasos que conocí en la guerra de 1914 y que me parecieron tan superiores a mí mismo.

A diferencia del Quijote y Frodo, habitantes de los cielos de las ideas, Sancho y Sam, arraigados a la tierra –en el sentido de lo mundano y del elemento alquímico al mismo tiempo, como transformadores de la sustancia en vida, como campesino y jardinero-, sí tienen (o tendrán) esposas e hijas. Son hombres de familia que establecen una entrañable amistad con sus monturas que, si bien toscas, son sorprendentemente suertudas y perspicaces: Rocín el burro y Bill el pony, a quienes los escuderos extraviarán durante sus aventuras, pero que ulteriormente recobrarán con gran ternura y alegría.


Pese a su sencillez (o precisamente por ello), los dos tienen un encuentro singular, casi privilegiado, con la dama más bella, virtuosa y preponderante de sus respectivos relatos: Sancho Panza es quien, con la imaginación -y una vez más en la marea de alcanzar y tintar la realidad del Quijote con sus lecturas-, se transforma de escudero en subcreador, e inventa el encuentro con Dulcinea del Toboso, figurándola con una mezcla de posible gallardía señorial con el referente directo de Aldonsa Lorenzo y su olor a cebollas.


En el caso de Sam, es uno de los pocos miembros de la Compañía del Anillo que no sólo pasa la prueba de la mirada poderosa al conocer a Galadriel, sino que incluso tiene también el privilegio del íntimo encuentro con el espejo de Galadriel y las visiones de Frodo y más aún: recibe de regalo de sus manos, no un artilugio de guerra (como Legolas) o una joya singular (como Aragorn), sino una semilla de árbol élfico y tierra de Faerie.


Así pues, entre semillas y cebollas, los escuderos son dignos de tan grato encuentro con los equivalentes simbólico de la Reina de las Hadas en sus propios reinos narrativos.


Este notable par reconocido por su sólido sentido común y sus perspectivas continuamente prácticas ante los problemas -en tanto sus señores los ven desde otras honduras-, son representados en un tono muchas veces fársico, en contraste con la solemnidad e idealismo de sus amos (contraste al que se volverá más adelante) y, no obstante, pese a tener los pies tan firmemente en la tierra, siguen al Quijote y a Frodo a las más disparatadas y desesperanzadas de las empresas y ellos abrazan la causa con todo su empeño y, primero por amor a sus señores y más tarde, por la convicción propia que se les hubo forjado a través de las travesías y peripecias.


Así mismo, cuando las circunstancias los separan de sus amos e inmensas responsabilidades quedan en sus manos, Sam y Sancho despuntan entre los grandes sin desmerecer en absoluto el legado ético y épico de Frodo y el Quijote.


Sancho cuando, por argucia de los duques es dispuesto como gobernador de la Ínsula Barataria en pretendida mofa de lo que un común pudiera hacer de estropicios (como sí es la perspectiva de El Buscón, de Quevedo), despunta con sabiduría y justicia, y su sentido común para lo diario se sublima en una empírica aplicación humanista, mas que de la ley, del bien común.

Y esto lo diera firmado de mi nombre si supiera firmar, y yo en este caso no he hablado el mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre muchos otros que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador de esta ínsula, que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese a la misericordia, y ha querido Dios que ahora me acordase, por venir en este caso como de molde.


(…)


aquella tarde la pasó Sancho en hacer algunas ordenanzas tocantes al buen gobierno de la que él imaginaba ser ínsula; y ordenó que no hubiese regatones de los bastimentos en la república; y que pudiesen meter en ella vino de las partes que quisiesen, con aditamento que declarasen el lugar de donde era, para ponerle el precio según su estimación, bondad y fama; y el que lo aguase o le mudase el nombre, perdiese la vida por ello. Moderó el precio de todo calzado, principalmente el de los zapatos, por parecerle que corría con exorbitancia. Puso tasa en los salarios de los criados, que caminaban a rienda suelta por el camino del interese. Puso gravísimas penas a los que cantasen cantares lascivos y descompuestos, ni de noche ni de día. Ordenó que ningún ciego cantase milagro en coplas si no trújese testimonio auténtico de ser verdadero, por parecerle que los más que los ciegos cantan son fingidos, en perjuicio de los verdaderos. Hizo y creó un alguacil de pobres, no para que los persiguiese, sino para que los examinase si lo eran; porque a la sombra de la manquedad fingida y de la llaga falsa andan los brazos ladrones y la salud borracha. En resolución, él ordenó cosas tan buenas que hasta hoy se guardan en aquel lugar y se nombran ”Las constituciones del gran gobernador Sancho Panza.”

En tanto, Samzagaz, tras la traición de Gollum y la caída de Frodo, se ve en solitario, enfrentando con daga élfica a la araña demoniaca de Ellalaraña y luego, tornándose en portador del Anillo Único, logra rescatar a Frodo de la torre de Cirith Ungol con una combinación de astucia, prudencia, arrojo y sensibilidad poética, pues es a través de una canción élfica entonada en la desesperación, como ya se hubo mencionado, que encuentra a su amo. Y como Sancho, también le toca a Sam ser alcalde en la Comarca –siete veces reelecto-, donde otro tanto se encumbra con su compasión y sabiduría:

La mano de Sam titubeó. Ardía de cólera, recordando pasadas felonías. Matar a aquella criatura pérfida y asesina sería justo: se lo había merecido mil veces; y además, parecía ser la única solución segura. Pero en lo profundo de su corazón, algo retenía a Sam: no podía herir de muerte a aquel ser desvalido, deshecho, miserable que yacía en el polvo. Él, Sam, había llevado el Anillo, sólo por poco tiempo, pero ahora imaginaba oscuramente la agonía del desdichado Gollum, esclavizado al Anillo en cuerpo y alma, abatido, incapaz de volver a conocer en la vida paz y sosiego. Pero Sam no tenía palabras para expresar lo que sentía.


(…)


Sam plantó retoños en todos aquellos lugares donde había árboles especialmente hermosos y queridos (…) recorrió la Comarca, a lo largo y ancho, haciendo este trabajo (…) y al terminar, descubrió que aún le quedaba un poco del polvo (de Galadriel), y fue a la Piedra de las Tres Cuadernas, que es por así decir, el centro de la Comarca, y lo arrojó al aire con su bendición.
La primavera colmó con creces las más locas esperanzas de Sam.

Y sobre esta transformación del humilde hobbit, Tolkien apunta en sus cartas:

Sólo encontramos hobbits en íntimo compañerismo, los que tienen una gracia o un don: una visión de la belleza, una reverencia por cosas más nobles que ellos mismos, en guerra con su autocomplacencia. !Imaginen a Sam sin la educación que le impartió Bilbo y la fascinación que le produce lo élfico!

Y mientras los escuderos se encumbran como alcaldes y gobernadores, en su ausencia, Frodo yace herido y torturado, mientras el Quijote llora sin poder coser sus propios calcetines.


Pero más aún y como ya se ha mencionado anteriormente, al final de las novelas, encontramos al campesino y al jardinero transformados por sus aventuras y por la influencia de los ideales de sus señores, hablando en nuevos modos y con nuevas ideas que los han sublimado. Han hallado sus propias convicciones de compasión y justicia a través de sus hazañas que los han tornado en humanistas que ejercen sus ideales en sus acciones.


Héroes cotidianos

Portada_El Quijote_1605

Portada_El Quijote_1605

4
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y
El Señor de los Anillos
(A modo de conclusión)

Más allá de los paralelismos (¿forzados?) entre los autores y los protagonistas (¿pretendidos?) hay también algunos recursos estilísticos similares en las poéticas de Cervantes y Tolkien, aquí muy ínfimamente esbozadas, con la venia -espero- de sus notabilísimos críticos literarios y la disculpas del lector, por tocar temas que merecerían cien veces más abundancia y precisión que en este breve texto.


Tanto en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha como en El Señor de los Anillos el narrador se separa del autor y se constituye en un personaje, mostrándose solamente como un traductor o un compilador.

Portada_Comunidad del Anillo_edición 1973

Portada_Comunidad del Anillo_edición 1973

Es, por tanto Cide Hamete Benengelí el erudito árabe quien se supone relata los hechos del caballero de la Triste Figura, y bien conocido es el episodio en que se detiene el combate contra el vizcaíno porque se le ha acabado a Cervantes el supuesto texto traducido, y cuenta como hubo de salir a buscar la continuación en pliegos extraviados en un mercado.


En el Señor de los Anillos el fenómeno se multiplica, y dice Tolkien que él solo tradujo lo que un cronista llamado Findegil preparó una edición para el rey Eldarion, basado en El Libro Rojo de la mano consecutiva de Bilbo, Frodo y Sam.


Como se ha mencionado previamente, en ambas novelas hay un circundante universo de maravillosos portentos, hechicería, reyes, espadas mágicas, hadas y caballeros, eso sí, claro está, en manifestaciones distintas del concepto de Fantasía o Faerie: en el caso del Quijote, constituyendo un universo del delirio fársico inspirado en los desproporcionados libros de caballería con un ánimo paródico y burlesco (“el gigante Caraculiambro, señor de la ínsula Malindrania”) que, paradójicamente, termina afectando la realidad, manifestándose en verídicos no sólo en el Quijote que lo vive, sino en Dorotea o la princesa Micomicona y caballero de la Blanca Luna/de los Espejos que lo burlan e incluso en Sancho que lo vive como verdadero y que por tal, se verá envuelto en la ínsula Barataria tornándose en un gobernador de portento para los más y los simples que allí viven.


Faerie se ha manifestado más allá de todas las esperanzas, por convicción pura.
En tanto, en El Señor de los Anillos, la realidad se constituye a partir de la construcción del pasado mítico del Silmarillion en donde, en lugar de la parodia, es la solemnidad la que da por cierto paratextos abundantes (mapas, lenguas, cronologías, árboles genealógicos) constituyendo su verosimilitud…


Ah. Y como en El Quijote, el contraste.


Esa es la palabra clave, y uno de los más memorables recursos estilísticos que comparten Cervantes y Tolkien pues, en el Quijote se fusionan con inigualable maestría dos géneros narrativos tenidos por menores en el tiempo de Cervantes: el tono idílico de la novela bucólica y el realismo burlesco de la novela picaresca, representado el uno en el Quijote de la Mancha, y el otro en Sancho Panza, y logrando esa fusión de encumbramiento en profundidad y significado muy superior a sus predecesoras, donde lo idílico choca con el realismo y la picaresca con el idealismo, resultando en un pícaro humanismo que fundará la novela moderna, sembrando una contundentísima imagen de contraste complementario de tal eficacia, arte y envergadura, que 400 años más tarde, en el imaginario popular de millones de personas que jamás han leído el Quijote, sólo en silueta y estampa son identificables los hijos de la Mancha de calidad inmortal que, como dijo alguna vez Tolstoi, cuando llegue el Juicio Final y El Supremo pregunte a la humanidad qué hizo para merecer su existencia, todos a una señalaremos a un solo lugar:


El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.


Y así y en tanto, en El Señor de los Anillos, tal como apunta Tom Shippey, Tolkien produce un extrañamiento generador de poderosa verosimilitud con el contraste de lo cotidiano y lo épico. Del entorno de los hobbits afín al mundo burgués del siglo XIX con el que el lector contemporáneo, hijo de la posmodernidad, puede identificarse, enfrentado contra el escenario, los temas y el tono de una épica que sabe a ancestral, no sólo renovando el género epopéyico sino, en humilde opinión de quien esto escribe, generando una potencia mitopoética que supera con mucho a sus fuentes mitológicas -que suelen ser narrativamente inconexas por las miles de voces que les dieron forma-, causando un asombro y una fascinación que uno asume en el acto como verdad, con tamaña inenarrable potencia mítica como no se hubo visto desde Homero.


Pero sin dejar de mirar el reloj en la repisa con un pañuelo en el bolsillo… o quizá precisamente por ello.


Y más aún: acaso en este encuentro de contrastes entre lo bucólico y la picaresca, la posmodernidad burguesa y la épica ancestral, resalta en una lectura contemporánea una propuesta de interpretación esperanzadora:


Hay, entre el caballero andante y el escudero, el académico señorcito y el jardinero, tal amor e influencia del uno sobre el otro, que en ellos parecen reconciliarse los siempre muchos pobres con la aristocracia siempre privilegiada, en estas amistades proverbiales de dos seres humanos donde, como dice el Quijote entre los cabreros, “no existe el tuyo y el mío” y en armonía somos y estamos con nuestros semejantes diferentes, cuando el “otro” al fin es comprendido como el “nosotros”.

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OTROS ARTÍCULOS SOBRE TOLKIEN DEL MISMO AUTOR:

1. Porqué Tolkien no era reaccionario, ni racista, ni misógino

https://elmordyn.wordpress.com/2014/03/24/porque-tolkien-no-era-reaccionario-ni-racista-ni-misogino/

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2. Poética mínima de Tolkien

https://elmordyn.wordpress.com/2012/03/25/poetica-minima-de-tolkien/

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3. Historia mínima de la literatura collen: fantasía épica contemporánea

https://elmordyn.wordpress.com/2012/03/04/historia-minima-de-la-literatura-collen-fantasia-epica-contemporanea/

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4. Tom Bombadil y un breve atisbo de la ayuda divina en la Guerra del Anillo.

https://elmordyn.wordpress.com/2014/09/11/tom-bombadil-y-un-breve-atisbo-a-la-ayuda-divina-en-la-guerra-del-anillo/

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5. La partida de Celeborn (novela corta fan-fiction, premio accesit del Premio Gandalf 2012)

https://elmordyn.wordpress.com/2014/02/26/la-partida-de-celeborn/

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Mexico versión mapa Tierra Media por "Sam de Somniator"

Mexico versión mapa Tierra Media por «Sam de Somniator»

Bibliografía
CARPENTER, Humphrey, J.R.R.Tolkien: una biografía, Barcelona, Minotauro, 1997.
CERVANTES Saavedra, Miguel de, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Punto de Lectura, Perú, 2008.
DE MADARIAGA, Salvador, Guía del lector del “Quijote”, Espasa Escalpe, Madrid, 2005.
SHIPPEY, TOM, El camino a la Tierra Media, Minotauro, Barcelona, 2002.
TOLKIEN, John Ronald Reuel,
– El Hobbit, Minotauro, Barcelona, 1990.
-El Señor de los Anillos Tomo I: La Comunidad del Anillo, México, Minotauro, 1992.
-El Señor de los Anillos, Tomo III: El Retorno del Rey, México, Minotauro, 1992.
-“Sobre los cuentos de hadas” en Árbol y Hoja, Minotauro, Barcelona, 1997.

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The Daugther of the RiverImágen de LOTR-Sonmer http://lotr-sonmer.blogspot.com.es/

 

Existen guiños para pensar que Tom Bombadil es una encarnación de Iluvatar El Eru dentro de su propia creación: Habla en el lenguaje de la creación (canto), el Anillo no tiene el menor poder sobre de él, se sacude la lluvia de encima con agitar las manos, su dama es una mujer brotada del agua (la voz del Único), derrota a las fuerzas de la naturaleza y de la sombra (Viejo Sauce y Tumularios) con unos cuantos cantos, ademanes y risas; por último, su nombre élfico Iarwain-Ben adar» significa «El más viejo y que no tiene padre»

Siendo así, resulta para paradójico que, en la crisis más ardua de Tierra Media, el Creador ayude apenas lo mínimo y sólo porque pasaron enfrente de su casa. Imagínense a milies de miles rezando a lo alto pidiendo ayuda contra la sombra de Sauron y que el creador se limite en momento tan sombrío, a ayudar sólo a un cuarteto de hobbits salvándolos del Sauce psicópata, el tumulario serial, dándoles una buena cena, una noche en su casa, buenos consejos y ciñéndolos con una daga para el mundo en guerra más allá de la Comarca, como un padre protector… es decir, en comparación con su respuesta a Manwë con la caída de Númenor, la separación de Valinor y el mundo redondo, parecería que Gandalf hace mucho más por el mundo. Bueno, Aragorn pues.

No obstante, hay que tener en cuenta que, en el origen de Arda, cuando Melkor se interpone en los cantos de la creación, Iluvatar NO se entromete con el canto y lo resuelve, deshechando el canto, «limpiándolo» personalmente,sino que permite que siga la canción mancillda y se alimente de las maravillas que los Valars le proveen con sus voces a la armonía.

Esta es la Arda Mancillada, aquella en la que los Valars y Melkor fabrican y que esta dicho que cada edad surgirán nuevos portentos inéditos y que, llegado el fin de los tiempos (en que volverá Túrin Turambar de la constelación de Orión-Menelmacar y que dará la la muerte final a Morgoth con su espada negra, Zen Lycan); surgirá entonces la tercera Arda, no la primera proyectada antes de que Melkor la enturbiara, ni la segunda fruto de esa combinación de Natura y Sombra, sino una Arda inmaculada, donde todo lo ocurrido se sublimará en la luz, en la Llama Imperecedera.

Por tanto, Iluvatar, por su propio designo ha decidido no entrometerse (con el «set de campaña» que incluso «marcan» sus Dungeon Masters asignados. Disculpen la digresión rolera), no obstante, Iluvatar no ha abandonado a su suerte a Arda, sino que los Valar continuamente auxilian al mundo en lo que pueden contra Sauron.

Ha de recordarse que, durante el dominio de Morgoth desde Thangorodrim en la Primera Edad, los Valars se negaron a acudir contra él, porque con su llegada arruinarían el mundo y Beleriand desaparecería, tal cual como ocurrió. Así pues, los Valar se manifiestan contra Sauron a través de sutiliezas -de las sutilezas constantes y poderosas también una de las caracterísitcas principales de la poética de Tolkien-:

Los Istari. Gandalf y sus colegas, como maiars que son, han sido enviados para enfrentar a Sauron, pero para no romper el mundo con poder, se manifiestan como humanos mortales. Sólo los hechos del Caballero Blanco en la Guerra del Anillo serían gloria y honra suficiente de las fuerzas superiores en auxilio de los mortales; pero hay más. Los Valars están presentes de los habitantes del mundo numerosas veces.

El viento de Manwë que del oeste sienten llegar Ghân-Buri-Ghân, Legolas y algunos rohirrims, y que no sólo desplazaran la nube atrás de los campos de Pelennor, sino que también inflaman las velas de los navíos negros para que se despliegue la bandera del árbol blanco en la hora de mayor necesidad… !Y las águilas! Heraldos de la eucatástrofe en la Batalla de los Cinco Ejércitos y ante las Puertas Negras y salvadoras de Gandalf, Bilbo, Sam y Frodo (y unos trece enanos más de contrabando… Ah, y Maedhros incluido, ya encarrerado el ratón).

Las aguas de Ulmo, en aquel arroyuelo extraviado en Mordor y que Sam encuentra después del rescate de Frodo, donde mirando el agua y las estrellas, descubre que esas son las verdaderas joyas y tesoros del mundo (Tal como Bilbo escucha en la canción de los elfos de Rivendel de regreso a casa, donde tras tanta tragedia y patraña por un tesoro, se dice que el fuego del hogar es el verdadero oro, la luna la más bella plata y las estrellas las joyas para todos).

¿No se le compara a Theóden con el poderoso Araw-Oromë (!Ohea mi Valar preferido!) cuando desciende con sus huestes al rescate de Gondor tras el canto del gallo?

Eärendil en el vial, el espejo y la luz en la oscuridad. Yavanna siempre presente en los árboles y el mallorn al oeste de las Montañas.

Y sí pues, la natura siempre bella también en torno a nosotros, en esta Arda tardía de la Quinta Edad del mundo.

Quizá por ello, ser fan de Tolkien puede honrarse, más allá de la erudición sobre lo que escribió, con el amor a la natura y todo lo que se pueda hacer para defenderla. (También con nuestros semejantes, pero eso es material más delicado que no menos primordial).

Después de todo, es en la casa de Tom Bombadil donde Frodo soñó que ascendía la escalera en espiral de la Torre Verde que mira al mar, al Oeste imperecedero.

 

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