Feeds:
Entradas
Comentarios

Póquer_Imagen promocional_02

Doce voces doce: escogiendo la estructura de la novela

 

Cada vez que se escribe una novela, es saludable pararse en un lugar distinto como autor para emprenderla, para evitar repetirse en una zona de confort que de pronto nos parece “eficaz”. La estructura de Póquer de Cuatrillizos es pues, muy distinta a las de mis demás novelas… quizá incluso la más singular en juegos de estructura en lo que al montaje de capítulos se refiere.

En la publicación anterior de Escribiendo Póquer de Cuatrillizos, relaté cómo un trabajo triste me estimuló a refugiarme en lo que terminaría siendo esa novela. Bueno, justo es también decir alguna vez fue un trabajo muy hermoso, cuando todavía estaba a cargo mi muy querido amigo Othón Cabrera Guillén, alquimista de la vida, quien me asignó la elaboración de tres novelas cortas que se publicarían en blog para el juego en línea Broken Reality Online (sobre esas novelas cortas y el juego mismo habrá algunas publicaciones posteriores). En esas novelas cortas se presentaría un sólo evento a través de la perspectiva de cada una de las facciones del juego: ciber-humanos de ciencia ficción, gore-zombis de terror gótico y monstruos y feéricos de fantasía épica (evidentemente me tocó diseñar a estos últimos). Cada una de esas blog-novel (o blooks) publicaría en cada una de esas entradas la perspectiva de un personaje distinto sobre el evento central que ponía a las tres facciones en encuentro.

Así, después de que Othón fue absorbido por otras tenaces empresas y, sin él el ensueño del proyecto se tornó en mezquindades, concluiría mi relación laboral pero esta estructura de los blooks terminó por combinarse con la historia que mis paseos en camellón rumbo al trabajo ya hervían. De tal guisa que Póquer de Cuatrillizos también está constituida de doce capítulos, cada uno con la perspectiva de un personaje distinto en torno al nacimiento de los cuatrillizos de una profecía que acarrearían el final de un cacique cruento.

Pero en la maleza barroca de mi cerebro, esa estructura comenzó a tejerse de capas y capas de cebolla y a engrosar su corteza y afilar sus retoños: Si la novela se trataba del enfrentamiento entre unos insurgentes y el contraespionaje, entonces asigné seis capítulos a los revolucionarios y seis capítulos a la corona. El siguiente paso era obvio: se intercalarían las voces: uno a la libertad y el otro al yugo.

Y como cada voz debía ser un personaje distinto, entonces cada uno de los personajes presentaría la perspectiva de una distinta capa de la sociedad en su historia; y con eso hubiera sido suficiente, pero ¿hasta dónde podría profundizarse aún más esa estructura?… Bueno, pues ahora cada uno de los capítulos sería escrito homenajeando a un tipo de subgénero literario distinto, como por ejemplo el noir o novela negra del primer capítulo con los dos líderes de los insurgentes y el contraespionaje jugándose a la baraja en una bodega la vida de sus agentes; en el capítulo dos apuntando a lo gótico con la historia de una niña con poderes sobrenaturales que por el abuso de su padre se refugió en el interior de su mente; en el capítulo tres el cuento de hadas al modo de animalillos que hablan y criaturas de los rincones con el hijo del capitán insurgente y sus amigos; el capítulo once a modo de teatro farsico desde la perspectiva animada y ligera de los más privilegiados y mimados por la corona: los militares.

O el diálogo interno de una narrativa solipsista contemporánea en el último capítulo, con el cacique siniestro condenado por la profecía, jugando ajedrez tan sólo, todo el capítulo, mientras mueve una pieza… (¿Y cómo construir un final esperanzador cuando la última voz de la novela le corresponde a la corona?)

Empero, las reglas que me hube impuesto para contar un sólo evento visto por doce personajes distintos contenía dos retos importantes: debía avanzar el tiempo, no quedarse en tan sólo un retrato de un instante con múltiples testigos. Y, debía presentarse a los personajes y a sus circunstancias para que tuviera sentido que participaran en la crisis de la profecía de los cuatrillizos.

Así que cada uno de los capítulos se escribió con la misma estructura: abre la página con un instante crítico donde el protagonista debe tomar una determinación y se hace entonces una digresión en el tiempo para hablar de ese personaje en particular, en algunas ocasiones resultando de más relevancia su historia personal, o familiar o incluso orígenes míticos; y hacia el final del capítulo, regresar al presente inicial y concluir la escena. Esta estructura sin embargo, tiene su caducidad, porque una vez desatado el clímax del capítulo 8, las digresiones podrían matar el ritmo del desenlace; así que el presente y las acciones expeditas se apodera de los capítulos finales, donde ya tenemos el escenario conocido por las demás voces.

¿Qué tal?

Habría sido suficiente juego estructural ¿no?…. Pero no. Ya borracho por las experimentaciones de esta novela, decidí arriesgarme más e incluirle otros dos juegos menores presentes, esas sí, en algunas de mis demás obras: epígrafes y apéndices de minificciones.

Cada capítulo comenzaría con un epígrafe de una supuesta otra fuente imaginara que proporciona información pretendidamente enciclopédica, como en los capítulos de Fundación de Isaac Asimov y su enciclopedia galáctica. Y en relación a las minificciones, si esta novela como algunas otras de un servidor, se servían de los apéndices de herencia Tolkiriana con listas de nombres personajes, lugares o cosas; me pareció que cada entrada de esas listas debían ser mucho más gozosas y lúdicas para merecer ser leídas, porque por supuesto, Tolkien es un árbol frondoso en el bosque de la literatura universal y yo, quizá en mi mayor potencia, nada más que un trébol a su sombra.

Así que, como decía, para que merecieran la pena ser leídas esas listas de nombres, se buscó completar en ellos las historia tangenciales de los personajes apenas mencionados, con pequeñas cuentecillos que tuvieran valor estético por sí mismos.

Les comparto para concluir, el de la madre de los cuatrillizos de la profecía, la esposa del molinero, que sale en escena ya muerta en el parto y de la que una sola vez se menciona su nombre y que en este caso denuncia al modo de un cuento popular, la miseria rural de los tiempos del tirano:

Barca: Hija de Espewa y madre de los cuatrillizos de la profecía de la bruja cwarna de Wennllyr. Novena hija de un miserable labriego: la primera hija murió en el parto; a la segunda se la llevaron los lobos; al tercer hijo lo tomó de esclavo la corona; al cuarto hijo lo mató un capataz a palos; a la quinta hija se la llevó la guardia como prostituta; el sexto hijo murió a los pocos años de fiebre negra; la séptima hija se perdió bosque adentro en las fiestas de Llama Fresca, y la octava hija fue reclamada por un abad como su sirvienta.

Barca, la novena hija, creció como una industriosa doncella y se casó a los doce años con Prullw, el cargador, que ganó el pequeño molino del río gracias a que, de tres hermanos que lo poseían, los dos mayores se dieron muerte por una carreta, y el tercero perdió el molino en la baraja contra Prullw, buscando unas monedas de cobre para sostener su vicio a la cerveza. Dwesdo unió a Prullw a La Cofradía de los Caminantes de la Lluvia, aprovechando su talante honesto y peleonero, para utilizar el molino en sus tráficos de mercancías escondidas en los sacos de harina.

Sin embargo, tarde o temprano el talante pendenciero de Prullw lo llevó a morir en una riña a cuchillos contra un capataz (el mismo que había asesinado a uno de los hermanos de Barca) en defensa de un niño yuntero, y si entonces no le expropiaron el molino a Barca, fue porque Dwesdo logró convencer al amo del capataz, que Prullw era el esclavo sexual del abad Gliterann de Osorno, que en algún momento reclamaría el molino para sí. Barca murió en el parto de los cuatrillizos, pero de su vientre surgió la venganza de los oprimidos.

***

A la venta la novela impresa en Amazon:
https://www.amazon.com.mx/Póquer-Cuatrillizos-Medardo-Landon-Dueñas/dp/6078302493/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1514848895&sr=8-1&keywords=Póquer+de+Cuatrillizos

Y en Mercado Libre:

https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-605436595-poquer-de-cuatrillizos-_JM

***

Anuncios

Póquer_Imagen promocional_03

El empiezo de una novela

I . Por dónde arrancar una novela

Hay magníficos escritores que con una sola idea que les brota a la mente comienzan a escribir una novela, descubriendo qué pasa a cada paso. Yo pertenezco exactamente a la otra estirpe: como todas mis novelas (y cuentos y baladas narrativas y hasta campañas de juego de rol, para el caso) se encuentran entrelazadas en un mismo universo imaginario, cada obra es primero kilos y kilos de libretas con diagramas y listas.

Porque como para el mundo de Vellory tengo cinco eras descritas, con sus clímax y ruinas e hitos históricos, podría redactarse una abundante e inútil colección de cinco libros con detalles como los amores de las hadas de las estaciones, la descripción de los demás planetas del sistema solar donde se encuentra o la historia local de una isla particularmente picarescas (tengo varias islas picarescas. Los procesos históricos que generan los circuitos cerrados son un terrarium de gran entretenimiento).

Así que lo primero que necesito determinar, es qué cosa en particular quiero contar y entonces limitarme al mínimo necesario para que la acción, la tensión y la resolución (el final, lo más importante es el final, siempre. Ya hablaré de ello en la última publicación sobre Póquer de Cuatrillizos); y entonces sí, comenzar a escoger los ingredientes para comenzar a explicar al lector este nuevo universo proto-medieval post-tolkiriano, con las mismas bases canónicas de Tolkien: sugerir detalles del mundo de Vellory lo suficiente para que un lector que no haya leído ni conocido nada de fantasía, pueda imaginárselo cabalmente, y al mismo tiempo eliminar cualquier detalle que no sea absolutamente imprescindible para algún efecto literario (aunque claro, unos de mis experimentos literarios para Póquer de Cuatrillizos fue ver cuánto detalle y contexto del mundo podría insertarse sin ser insufrible. Quizá fallé, queda al lector la decisión y, sobre todo, la promesa de que, como cada una de mis novelas tienen un uso estilístico distinto, no se volverá a repetir esta fórmula, fallida o no).

Pero no importa cuántas libretas de notas elabore, cuantos resúmenes de la acción, guiones coreográficos de combates (aportación inigualable del juego de rol, entre muchos otros… ya dedicaré una publicación al tema de cuánto y cuánto me ha aportado como escritor el juego de rol), cuántos diálogos esbozados; no importa en absoluto, cuando uno comienza la redacción verdadera de la palabra invocadora, cuando la gramática comienza a desbordarse con los ecos de la intuición lírica, cuando finalmente ya no tengo idea de dónde estaba parado cuando comencé a escribir y termino en una banqueta sin llegar a ninguna parte, sin recordar a donde iba, cuándo comienzo a ver la tierra, el atardecer, los árboles, los arrabales del interior de mi novela, entonces comienzan a  ocurrir cosas en la trama que nunca jamás podría haber imaginado, que ni siquiera entonces parece idea mía, sino la novela viva que, una vez que en la maceta recibió agua, sol y abono, no te pregunta a donde dirige sus zarcillos. Y no eres más el amo de la obra: es tal la maravilla, la conmoción, la ira, la desdicha, y tan fácil que estés riendo sólo y llorando en la calle, que recuerdas una vez más, porqué decidiste ser escritor. Recuerdas una vez más porqué es lo que más amas hacer en la vida por sobre todas las cosas. Porqué lo consideras el deber de tu existencia a través de lo cual determinas como amar, como amistarte, como reaccionar políticamente… cómo acariciar a los árboles, hablarles a los perros o intentar comprender a tus semejantes.

Todas las alegrías parecen meros consuelos. La arrebatada felicidad de escribir vale tu vida entera.

Así que, querido lector, si no eres feliz si no escribes, manda a la chingada cualquier temor sobre si vale o no la pena lo que estás escribiendo, si puedes o no vivir de escribir, si es eso o no lo que quisieras hacer de tu vida. Escritor es el que escribe, decía mi padre. Escritor es el que no es feliz sino escribe. Corre y hazlo. A la pluma, al teclado, al watts-up: corre y hazlo.

Pero ya.

 

II . Por dónde arrancar Póquer de Cuatrillizos

La tal página en blanco. Es quizá el momento más difícil de una novela (ah, y los títulos para mí, que dejo hasta el final; tal como se puede ver con el título tan críptico y quizá tan desafortunado de Póquer de Cuatrillizos, que no le dice nada a nadie aunque todo sí gira en torno a una partida de póquer y al nacimiento de unos cuatrillizos).

Como decía: objetivo narrativo. En este primer capítulo todavía no me parecía necesario introducir nada del mundo de Vellory al lector. Tan sólo presentar la situación: dos amigos juegan baraja en una bodega del mercado negro. Uno es el líder secreto de los revolucionarios locales, el otro es el líder secreto del contra espionaje fascista de la corona. Que los dos sean una especie apócrifa de hobbits, que estén en un tal condado de Wennllyr inspirado en una versión onírica de la encrucijada de Chapingo en Texcoco, que la daga del revolucionario se llama Rama Azul; nada de eso es importante todavía.

Importa que son dos amigos que se quieren y que descubren que se tienen que matar. Allí está toda la premisa y punto. Nada de rayos de magia y vuelos de dragones. Menos es más. Mi mantra literario establecido por mis autores preferidos, Tolkien y Cervantes, Tad Williams y Homero, Robert Holsdtock y Machado, Peter Beagle y Hugo Hiriart ( y uno de mis directores de cine preferidos, Night Shyamalan) me lo han enseñado: sutileza. Condición humana. Un hada que se sospecha en un trébol es mucho más hermosa que doce páginas de glamour.

Así que sólo importa que estos dos amigos juegan baraja en una bodega y que hay una tensión política detrás. Y es entonces que entre el humo de las pipas, es una escena que homenajea (como se comentó en otra publicación: cada capítulo de Póquer de Cuatrillizos es un guiño a subgéneros literarios) a la novela negra, policiaca y noir: tenemos un ambiente sórdido, personajes socialmente rotos, bajo mundo, personalidades carismáticas y brutales. Armas bajo las mesas, humo sobre la baraja, un prisionero en un baúl y entre un lenguaje altisonante, masculinizante a lo aguerrido, el tímido modo de dos machos para decirse que se aprecian y que se van a romper su madre (o su hetero-padre, como se elija, jaja).

Y entonces me regocija pensar que así, esta escena, antes de saber dónde estamos, podría haber ocurrido en la Ciudad de Guanajuato en 1810 previo a la Independencia de la Nueva España con la conspiración de Hidalgo. O en una bodega de París en 1943 con la Resistencia Francesa. O en 1975 en la Guerra Sucia contra la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero.

Tal sólo condición humana. Porque si no, no podemos atrevernos a apostar que, sin importar el género literario, puede haber una propuesta artística, literaria en cualquier obra, cuente lo que cuente.

***

A la venta la novela impresa en Amazon:
https://www.amazon.com.mx/Póquer-Cuatrillizos-Medardo-Landon-Dueñas/dp/6078302493/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1514848895&sr=8-1&keywords=Póquer+de+Cuatrillizos

Y en Mercado Libre:

https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-605436595-poquer-de-cuatrillizos-_JM

***

Póquer_Imagen promocional

Baño, camellón y oficina: una novela que fuerza a su autor a escribirla

Mi primera novela publicada, Póquer de Cuatrillizos, me exigió que la escribiera. No estaba en los planes.

Habíade publicado mis primeros cuatro bestiarios de criaturas fantásticas con Delfín Editorial y me encontraba preparando para escribir una novela que venía planeando desde que era niño en 1987 (y que tardé toda mi juventud en tener las herramientas de estilo y experiencia en construir un universo narrativo para consolidar), cuando en 2008, mientras hacía algunas notas en el pequeñísimo baño de donde vivía, descubrí que los padres de uno de los protagonistas se habían sacrificado con tal convicción y bizarría, formando parte de una insurgencia secreta contra un tirano, que me sacudió profundamente el deber de darles voz a esos humildes bravos.

Durante un tiempo me resistí. Escribir una novela son lustros de amasar una idea, no menos de uno o dos años en escribirla y pueden ser, de menos, otro tanto para corregirla y reconstruirla, antes siquiera plantearse las posibilidades de publicarla, un lustro de esfuerzo después. Diez años en ese proceso, fácil (como puede comprobarse que hable hoy de ella, en 2018 tras escribirla en 2008), y cómo había tardado tanto tiempo en juntar fuerzas y ánimos para emprender esa ooootra novela, me desanimaba pensar que primero tenía que cumplir con este otro “deber” para con la cronología de una novela que el público ni sabía que existía…

Pero por entonces tenía un trabajo triste bajo el patético látigo de un pequeño oficinista para llevar a casa el pan, el huevo y la leche de un modo más solvente que vendiendo mis primeros bestiarios al final de tomar mis clase de Creación Literaria en la UACM (Disculpe profesor, ¿me da permiso de venderle a mis compañeros?) y el mejor momento del día era cuando, de camino al trabajo en la Colina del Valle de Eje Cinco a la oficina, me iba caminando por el camellón de División del Norte entre los arbolillos polvosos y los pastos amarillentos y comencé, mañana a mañana a pensar una vez más en aquellos padres de un personaje: Dwesdo y Milla, en su revolución, en su sacrificio sin dudar, por los miserables de sus tierras y en las insólitas circunstancias que caminata a caminata descubría.

Y así fue el rapto. Así se escribe una novela después de todo. Viene por ti y es tu íntimo y absoluto deber, porque es una tarea que nadie más puede llevar a cabo y nada, nada, nada me devuelve tanto la esperanza.

***

A la venta la novela impresa en Amazon:
https://www.amazon.com.mx/Póquer-Cuatrillizos-Medardo-Landon-Dueñas/dp/6078302493/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1514848895&sr=8-1&keywords=Póquer+de+Cuatrillizos

Y en Mercado Libre:

https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-605436595-poquer-de-cuatrillizos-_JM

***

Poética del colofón

quijoteacrostico

Había una ciudad jónica que, se decía, podía determinar el final de una guerra: Colofón.

Así nació la palabra que consigna, de menos y hoy en día, el acta de nacimiento de un libro con la identidad de la imprenta, su domicilio, el tiraje y la fecha de la impresión; a veces con las características del tipo y el papel también requerido. Se trata de un paratexto, cual se nombran a todas aquellas partes de un libro objeto que acompañan al texto: el título, la portada, la cuarta de forros, los índices, los apéndices, las dedicatorias, la página legal, las ilustraciones o cualquier otro similar; que casi nunca son obra del autor, sino de un colectivo de obreros editoriales que nunca verán la inmortalidad literaria en la memoria del lector.

Así pues, desde el anonimato, desde hace miles de años, desde antes de que existieran los libros como los leemos ahora, hubo esa diminuta ventana por la que se asoman los humildes obreros de la escritura como una voz en el rabillo del ojo para recordarnos que el colofón es, en realidad, la última experiencia estética de un lector ante el libro impreso.

Estamos ante esos breves versos técnicos, donde se cuenta cuál y cuánto se hizo para que acabárase bien el libro. Estamos ante el verdadero final de una obra, donde los humildes en cuyos hombros se pararon Homero, Cervantes y Victor Hugo han maniobrado en ese mínimo espacio lúdico para saludarnos un solo instante antes de olvidarlos para siempre.

Y desde siempre sí, desde Mesopotamia hace 5000 años antes del Cristo cuando en las Tablillas de Baal se anotaba que uno era el autor del texto mítico, Atanu-Purliani y otro era el escriba Ilimilku, que le reproducía la obra en barro cocido; desde un Egipto donde 3000 antes de nuestra era se anotaba al filo de la última línea del rollo cuántas hojas pegadas contenía, contando las columnas y las líneas que lo compusiera, proporcionando los primeros datos editoriales.

Rodaron los milenos y nació el códex entre los romanos, que no hallaban cómo leer en sus literas de viaje rollos de pergaminos sin terminar envueltos en un desbarajuste de tiras. Este revolucionario invento sigue vigente en su básica tecnología, tanto como sus acueductos que aún llevan agua a Roma. En el códex se cosían pliegos de pergamino y luego papel, doblados a lo cuadrado, con tapas cosidas, para pasar las primeras páginas de los primeros libros amanuenses.

Así, los colofones en aquella época gozaban de robusta salud, en la que lo apretado de los tratados en las páginas les otorgaba el honor de presentar nada menos que al autor y al título de la obra y, ya en tan grato señorío, se les honró con expresiones devotas y agradecimientos en los que incluso pedían a los lectores que por ellos rezaran. Era aquel un jardín de oportunidad en el que incluso se llegó a incluir los créditos del miniaturista o iluminista de aquellos tan escasos libros, que todo un año tandábanse en copiar y que costaban lo mismo que hoy equivaldría a un automóvil último modelo.

Del linaje de los códex vendría su más grande hora con el ingenio de Gutenberg, que otorgó a los más el don de la lectura masiva, que terminaría por transformar la historia (y dígase también aquí de puro contento que en esas primeras reproducciones impresas se dejaban espacio en blanco para que las letras capitulares fueran iluminadas a mano), aunque aquella, su primera Biblia, no llevare colofón. El corpus máximo de la mitología judeocristiana no admitía ninguna voz perpendicular que no fuera la suya.

Empero, de vuelta a los libros sensatos que sí se tienen que cursivear, Gutenberg otorgaría el primer colofón impreso al Catholicon en 1460 de Johannes Balbus de Gauna, consignando orgulloso en la página 372r el tiraje de 300 ejemplares y aqueste primer libro como tal colofoneado había sido producido sin ayuda de cálamo o de pluma alguna, sino por entero con el diseño, la proporción y ajustes de moldes y matrices.

De allí al Quijote y a Pedro Páramo.

Y, tal cual como contra el Caballero de la Triste Figura, la censura de la Inquisición embistió al colofón y casi lo dio por tierra; porque en 1501 el Vaticano expidió una bula contra todo aquello impreso que no llevare su autorización: bien sabían que la palabra imaginada era la puerta de los libertos. Y así nacieron las portadas modernas, porque en esta censura debía mostrarse al sol y al escrutinio quién escribía, cuál era el título y peor aún: sobre quién caería la responsabilidad de haber publicado aquello con la calle de la imprenta y sobre todo el permiso eclesiástico de la impresión… Por ello fue que el primer libro en español, el Sinodal de Aguafuerte, impreso en Segovia en 1472 por Johannes Parix de Heildeberg, no llevaba colofón.

Una vez más, ante la iglesia, no se admitía ninguna voz perpendicular que no fuera la suya.

Pero esta historia, desde Mesopotamia, también llegará al reino del águila y la serpiente, y aquí hasta la cerveza lleva limón, por lo que muy a gusto el primer libro publicado en la Nueva España, la Doctrina breve muy provechosa de las cosas que pertenecen a la fe católica y a nuestra christiandad sí que tiene colofón y no cualquiera, que allí se dice sin contradicción que un día, y no cualquiera, sino un 14 de junio de 1544 nacía el libro en la tierra de la Tonantzin de Guadalupe.

Y si ya tiene limón… ¿Qué feo se le hace al chamoy y al chile piquín? Luego incluso los colofones tendrían una versión en español, otra en latín y otra en náhuatl y otra consignare su lugar de impresión como “la Gran Tenochtitlan”, en ocasiones intercediendo el autor para justificar por qué dejaba un tema suelto o por donde se podría investigar más; y así como Bernal contó cómo los invasores se azoraran ante la ciudad en el lago teniéndola como cosa de encantamiento cual en el Amadís de Gaula, así quizá (que ya quién sabe) vinieron en el siglo XVIII a sofisticarse los colofones hispanoamericanos desde la metrópoli con escudos de impresores con grabados o marcas de la casa, en forma sus versos técnicos, en pirámides invertidas acompañados de una leyenda, y unos sí y otros también la palabra “fin”.

Qué duda cabe de que andare ocupado por entonces el Caballero de la Triste Figura, o si no ¿quién le otorgare tanta gracias a los humildes?

Pero en los tiempos previos a que Napoleón abatiera a la corona española permitiendo el nacimiento del México independiente, la corona sufrió de escasez de papel y la necesidad comenzó a situar los colofones en la misma página del fin de la obra y en ocasiones simplemente suprimiéndose como terminarían haciendo muchos libros hasta nuestros días, a la usanza de la tradición anglosajona.

Y hoy los colofones se siguen utilizando de vez en vez porque la ley del 12 de abril de 1917, en su artículo 15, señala la obligatoriedad de dar por sentado en los libros el nombre de la imprenta, su domicilio, el tiraje, el nombre del autor y el responsable de la edición; que aunque no se especifica en qué parte de la publicación debiere de ir y que podría la legal cumplir con la ley en esto, sin embargo, por la tradición libresca, se siguió utilizando el colofón para asentar también el tipo, las fuentes y el gramaje del papel, emulando a los Talleres Gráficos de la Nación.

Con limón.

Qué duda cabe de lo grande de lo pequeño.

La próxima vez que lea, vuestra merced, no lo olvide.

 

Jamás.

 

*

BIBLIOGRAFÍA

 

CRUZ Soto, Rosalba, Los principios del final: el colofón <https://encuadre.org/los-principios-del-final-el-colofon/&gt;

FORRADELLAS, Joaquín y Angelo Manchese, Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria, Barcelona, Ariel, 2000.

ZAVALA Ruiz, Roberto, El libro y sus orillas. Tipografía, originales, redacción, corrección de estilo y pruebas, FCE, México, 2012.

Diccionario de la lengua española (Real Academia Española), Espasa, Madrid, 2001.

Diccionario de uso del español (María Moliner), Gredos, Madrid, 2004.

***

Hobbit de las Colinas Evanescentes,

montaraz de biblioteca de los bosques de allende,

excavador de calabozos, arqueólogo de mitos y leyendas,

bardo de hadas y perro de los elfos.

 

 

D&amp;D 1sth

Portada legendaria de Larry Elmore para el Manual del Jugador de Dungeons & Dragons, Primera Edición. Esta imagen publicitada en los Libros Juego, fue mi primer encuentro con el juego de rol. Aún me estremece.

 

*

El Teatro de Hadas de Tolkien o la aplicación del modelo de los paratextos de El Señor de los Anillos en la construcción de los universos interactivos del juego de rol.

 *

 Yo pensaba que los personajes maravillosos de las leyendas salían en busca de aventuras porque querían tenerlas, y les parecían excitantes, y en cambio la vida les parecía  un tanto aburrida: una especia de juego, por así decir. Pero con las historias que importaban de veras, o con esas que uno guardia en la memoria, no ocurría lo mismo. Se diría que los protagonistas se encontraban de pronto en medio de una aventura, y casi siempre ya tenían los caminos trazados. Supongo que también ellos, como nosotros, tuvieron muchas veces la posibilidad de volver atrás, sólo que no lo aprovecharon.

J.R.R.Tolkien, Las Dos Torres.

 

…Dijo Sam Gamyi alguna vez. Y nos cambió la vida a los millones de lectores y a los millones de jugadores de rol del mundo. Pero vamos con calma, que no conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de los que querría, y lo que querría es más de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece.

They have a cave troll

Ilustración del magnífico artista español Tomás Hijo. www.tomashijo.com

Definamos, que para ello se acuñan palabras nuevas, el juego de rol puede ser un performance interactivo de narración oral en el que el juguete, los dados, determinan la posibilidad de conseguir en equipo, la mejor de las vidas y la mejor de las muertes imaginarias.

Seguramente ustedes definirán el juego de rol muy a su sazón con otras tantas salazones de sus mesas de juego donde, sin importar la edad, el género o la clase social, se descubrieron siendo quiénes podrían ser ustedes de verdad, apostando la vida de voz y papel con sus hermanos de espada y llorando de risa y riendo de llanto por las extraordinarias eucatástrofes inesperadas, al final una de esas campañas, de cuyo gozo estético no podemos decir menos sino que se trataba de arte.

Y todo gracias a Tolkien.

Y a Gary Gygax y David Arneson, por supuesto y por todo lo alto, que justo de eso se trata esta disertación de un servidor, con corazón de halfling ladrón, perro de los elfos y bardo de hadas.

Refiramos, que para ello estos juguetes de ideas y máquinas de pensar, los ensayos son: Roger Callois[1] clasifica los juegos en cuatro impulsos esenciales: Agón, los de competencia de voluntad y habilidades, como los más de los deportes, desde dos niños jugando espadazos con unos palos hasta el mismísimo ajedrez; Alea, o los juegos de azar donde el individuo se rinde al destino, los dados[2], la ruleta, la baraja y todos aquellas apuestas dejadas a la suerte, desde un volado, a la fruición de las acciones en la bolsa; Mimicry o los de imitación, desde unos niños jugando a ser señores con sus tacitas o el teatro mismo, sin más regla que fascinar al espectador; e Ilinix o los juegos de vértigo como los (infectos) juegos mecánicos o los adolescentes (estúpidos) conteniendo la respiración para suicidarse. Arrojarse de un paracaídas. Tener tres patas en el acelerador en la carretera.

Bueno, pues resulta que el juego de rol es el único donde están contenidos armónicamente los cuatro impulsos de juego: el agón del combate contra los orcos del calabozo a los que se les hace frente a través del aléa de los dados, mientras interpretamos no sólo las voces y los gestos de nuestros personajes en pura mimicry, sino que incluso sus pensamientos y sentimientos y, finalmente el ilinix de cuando haz cumplido con tu turno y quedas a la jugosa merced de la narración del Dungeon Master, que te desplaza de un episodio a otro entre posibles sorpresas, carcajadas o indignaciones.

11902234_862734310481687_3813307731371964851_n

¿Habrá por allí un halfling ladrón jugando conmigo como personaje?

Pero la grandeza del rol no se queda allí. Es el único juego en el que no es necesario que nadie gane o, mejor dicho, en el que pueden ganar todos, los jugadores al resolver una campaña y el narrador satisfecho de haber dejado brotar, sin saber cómo –no importa cuántas veces lo haga- y sin importar qué tanto prepare la narrativa en sus notas, el resultado de la aventura que no suele ser jamás lo que planeó. Ése es el vértigo del Dungeon Master. Asombro absoluto. Por eso estamos sentados 12 horas seguidas. Cada que se pueda. Durante años. Hasta que se pueda, pues incluso si la jugada o la campaña culminó en una derrota pasmosa, si ésta ocurrió en armonía con la trama, la catarsis es de tal tamaño, que nos levantamos de la mesa asintiendo y aplaudiendo lentamente ante ésa muerte trágica en el juego, que nos honra como jugadores tanto como nuestros desposeídos del reino devueltos a la esperanza.

Porque la relación de los personajes con la trama suele ser acaso la única fibra imprescindible del juego de rol, y no es casual que la manifestación más alta de una campaña de rol sea su adaptación a novela,[3] porque precisamente el origen del juego de rol proviene directamente de uno de los libros más notables y excepcionales de la historia de la literatura universal.

Porque este arte narrativo, damas y caballeros, es el Teatro de Hadas de Tolkien.

Así lo vislumbraba[4] en 1937 en su ensayo Sobre cuentos de hadas,[5] que son las reflexiones sobre su poética mientras preparaba El Señor de los Anillos:

Ese Teatro de Hadas –Faerie Drama– puede reflejar la Fantasía con un realismo e inmediatez que escapan al alcance de la tramoya humana. No es pues, de extrañar que su efecto normal en el hombre sea el de sobrepasar la Creencia Secundaria. Si asistimos a una obra de teatro élfica, nos encontramos, o así lo creemos, metidos de lleno en el Mundo Secundario. La experiencia puede ser semejante a la de un Sueño y, al parecer, con él lo ha confundido a veces el hombre. No obstante el Teatro de Hadas nos hunde en un sueño tejido por otra mente, y puede que la noción de este hecho inquietante se nos escape. La experiencia directa de un mundo Secundario es brebaje harto fuerte y le concedemos Credibilidad Primaria, a pesar de que los hechos sean maravillosos. Quedamos así burlados. Que tal sea la intención de los elfos en todas o en algunas ocasiones, ésa ya es otra cuestión. En cualquier caso, ellos no quedan burlados.

Pero el Dungeon Master sí.

Idril

Escudo de armas de Idril Celebrindal dibujado por Tolkien.

La Creencia Secundaria, nos dice Tolkien, es la verosimilitud que le atribuimos nosotros a un Mundo Secundario de creación artística, desde el Mundo Primario de la realidad como la conocemos. La Fantasía, apunta Don Ronaldo, es tan antigua como el lenguaje:[6]

No hay en Faërie hechizo ni encantamiento más poderoso que el adjetivo (…). La mente que pensó en ligero, pesado, gris, amarillo, inmóvil y veloz también concibió la noción de magia que las haría ligeras y aptas para el vuelo, de cosas pesadas que convertiría el plomo gris en oro amarillo y la roca inmóvil en arroyo veloz. Si pudo hacer una cosa, también la otra; e hizo las dos inevitablemente. Podemos poner el verde de la hierba en el horrendo rostro de un hombre y obtener un monstruo; podemos hacer que brille una extraña y temible luz azul; o podemos hacer que los bosques se pueblen de hojas de plata y que los carneros se cubran de vellocinos de oro; y podemos poner fuego ardiente en el vientre del helado saurio y obtener el primer dragón. Es el inicio de la Fantasía. El Hombre se ha convertido en Subcreador.

Esta subcreación es el Arte. Esta subcreación es la invocación bárdica del Dungeon Master. La “otra mente” que teje el sumergimiento en el “Mundo Secundario” de la campaña a la que los jugadores le otorgan Credibilidad Secundaria a través de sus personajes.

Pero la creación del juego de rol a partir de Tolkien no es tan sólo la brisa de esta curiosa coincidencia de una poética narrativa, sino que se trata de una semilla concreta en el reino específico de Winsconsin en 1974, donde Dungeon & Dragons germinó de una semilla directa del Árbol del Señor de los Anillos. Así lo relata Steve Darlington en su Historia del Juego de Rol por Astinus, de 1989:[7]

mfca-battle-tolkien-courier

 

A finales de los años 60 había una poderosa y estable sub-cultura de wargammers (o recreadores de batallas históricas con figurillas en mesas), lo que permitió un ambiente estimulante que fue el principio de mucha creatividad y experimentación entre sus miembros. Era justo este tipo de exploración el que sería el combustible para el fuego del juego de rol. Pero una chispa era todavía requerida. Y esa chispa fue El Señor de los Anillos.

Publicada a todo lo largo de Estados Unidos en 1966, cambiaría por siempre la literatura mundial y así mismo el mundo de millones de adolescentes varones de clase media; y como 90 % de los wargammers eran adolescentes varones de clase media, hace falta poca imaginación para saber qué pasaría a continuación: Los jugadores ya no querían más recrear la batalla de Gettysburg sino la del Abismo de Helm. Las guerras napoleónicas fueron descartadas por la Guerra del Anillo. Trasgos y orcos remplazaron a la infantería y a la caballería; y la gente quería saber cuánto daño podía hacer un balrog y cuál era el rango de un hechizo de relámpago.

Parecía tan sólo cosa de tiempo para que el primer juego, específicamente ubicado en el mundo de Tolkien, saliera al mercado. Había, sin embargo, un pequeño impedimento para ello: Había muy pocos buenos wargammers capaces de lidiar con lo medieval también como con la magia y los dragones. Al paso del destino caminaron dos hombres: Ernest (Gary) Gygax y David Arneson.

Gary-Gytax-26r1xun

Gary Gygax

dave-arneson_zps492fe5f7

David Arneson

Una noche los jugadores acudieron por una tradicional noche de batalla napoleónica y vieron la mesa cubierta con un enorme castillo. Se preguntaron si algo así habría correspondido a las planicies de Polonia y pronto se descubrieron en el interior de un oscuro, profundo y siniestro calabozo de lo que pronto se convertiría en la campaña de Blackmoor en  Greyhawk.

Millones de lectores querían (y quieren) vivir un día más en la Tierra Media al terminar la novela y, ansiosos de atisbar un poco más del otro lado de las montañas nubladas, los apéndices han provisto de un solaz para estar, de menos, un día más en la Comarca. Y esos apéndices contenían el secreto que se necesitaba para democratizar la subcreación de Faerie: los paratextos.

Los paratextos son todas aquellas partes de un libro que acompañan un texto: el título, la portada, la cuarta de forros, los índices, los apéndices, las dedicatorias, las notas a pie de página, el colofón, la página legal, las ilustraciones o cualquier otro similar.  Los paratextos de El Señor de los Anillos son utilizados estratégicamente como un instrumento literario de verosimilitud, ofreciéndole al lector inesperadas fronteras culturales de su universo narrativo, creando esa profunda noción de “verdad literaria”.

Mapas de regiones, cronologías, listas de reyes, árboles genealógicos, apéndices históricos, diagramas astronómicos, tratados lingüísticos  de dos lenguas élficas y notas sobre el idioma de los hobbits, los enanos, los orcos, los ents, los rohirrim, los dunledinos, los numenoréanos y la supuesta lengua original del Westron de donde Tolkien “tradujo” el libro al inglés; dos sistemas íntegros de escritura, ilustraciones de las letras élficas en el interior del Anillo Único, las runas de la tumba de Balin, el escudo de armas de la puerta de Moria… e, incluso, diseñó e ilustró varias portadas para El Hobbit y El Señor de los Anillos, que fueron descartadas en las primera ediciones pero que hoy se publican en versiones conmemorativas.

book of mazarbul facsimile page created by tolkien they are coming dwarvish runes tengwar script elvish

Página del libro de Mazarbul elaborada por el mismisísimo  Tolkien. Nótese la última línea de Ori al final “they are comming”.

Así que al fin, Gygax y Arneson, descubrieron que los paratextos de El Señor de los Anillos proporcionaba una cartografía poética, un manual de construcción de universos imaginarios proto-medievales y proto-tolkirianos, un modelo canónico extraordinario que ofrecía todas las claves arquetípicas para adentrarse, bosque adentro en cualquier mitología, para sembrar la semilla de su propio árbol-mundo de campaña.

El mapa de Tierra Media germinaría a los mapa mundis de Greyhawk, Faerun, Krynn, Athas, Spelljammer o Sigil, y estas cartografías imaginarias en los campaign settings, sembrarían a su vez los mapas de los mundos personales caseros de miles de miles de Dugeon Masters alrededor del mundo. De las letras élficas tengwar y las runas cirith, vendrían una miríada de alfabetos misteriosos y antiguos para cada mundo, ya fueran por ejemplo el dethek, spruar y thorass de Faerun o el código hechizo y casero que los narradores inventaban para los acertijos de sus jugadores en los calabozos, como la comunidad del anillo ante las puertas de Moria. Cronologías de las eras mitológicas y las fechas históricas de los reinos se tornaron imprescindibles para presentar el contexto narrativo de las campañas de rol y todo mundo y cada quien, tuvo la libertad y la inspiración directa para crear su propia mitología si los de los paquetes de juego oficiales no los satisfacían.

the-moonshae-isles

Las Islas Moonshaes de la novela de Douglas Niles en el mundo de Faerun de Dungeons & Dragons (A la derecha se puede ver Baldurs Gate, sitio del extraordinario juego de computadora, véase: https://www.beamdog.com/)

 

¡Y los bestiarios! Inspirados en los arquetipos de Tolkien de los elfos, los enanos, los orcos y por supuesto, los hobbits –quitaesencia de toda esta aventura cultural-, que ahora habitarían siempre muchos mundos sembrados por Arda; Dungeon & Dragons ofreció, edición tras edición, unos parámetros generales para ir integrando a las campañas criaturas fantásticas de los mitos y leyendas de numerosas civilizaciones: el rakshasa indú, el kenkú japónes, la serpiente emplumada mesoamericana, el grifo persa, el leviatán hebreo, el pegaso griego, el unicornio medieval. Cualquier mitología se tornó digna hermana de compartir aventuras para todos, para los más.

TSR1066_Maztica_Campaign_Set

Campaña de rol basada en las novelas homónimas de Douglas Niles. 

Para los más. Y esta es la propia semilla de plata que Gygax y Arneson sembraron para la cultura popular y que no es cosa menor; porque tras Tolkien, por supuesto que hubo toda una escuela de escritores que a la zaga y sombra verde del árbol de cuentos de Tierra Media, sembraron sus propios árboles de novelas extraordinarias y cabales para la literatura universal, como Tad Williams con Añoranzas y Pesares, Robert Holdstock con Bosque mitago, Ursula k. Leguin con Terramar, Peter Beagle con El último unicornio, Llyod Alexander con Las Crónicas de Prydain, Roger Zelazny con Dilvish y Ámbar, por mencionar a algunos… ¿A cuántos? A docenas de escritores extraordinarios, a cientos de escritores notables, a miles de escritores olvidables…

Portada Trono

Portada  feérica del extraordinario Michael Whelan  http://www.michaelwhelan.com/

Pero son millones los que quieren habitar en Tierra Media todos los días.

Y la semilla de plata del juego de rol de Dungeons & Dragons permitió que, con la interpretación de la realidad a través simples y sencillos dados, instrucciones precisas para los narradores sobre el posible guión de juego y un sistema de reglas con el que los jugadores conocerían las potencias y evolución de sus conceptos arquetípicos de personaje, de pronto brotaron sombras verdes de Tierra Media doquiera los amigos desempacaran sus campaing setting o que armaran sus propios sistemas y mundos caseros.

El Teatro de Hadas democratizado.

Una Arda personal para millones y millones de individuos soñadores y aventureros en el mundo, dispuestos a encontrar un hermano en el desconocido que se sienta a su lado y en explorar sin temor las entrañas de su personalidad en el gesto que sólo puede hacer su personaje principal.

Millones. Cualquiera. Con sólo abrir el cofre de los unicornios y dragones.

Los elfos estarían felices. Lo están. Y ustedes lo saben.

12036963_901077646595470_223501875803771969_n

 

 

***

BIBLIOGRAFÍA

 CALLOIS, Roger, Man, play and Games, The Free Press of Glencoe, Nueva York, 1961.

CARPENTER, Humphrey J.R.R. Tolkien: Una biografía, Barcelona, 1991.

DARLINGTON, STEVE, “The History of role-playing by Astinus” en la revista online Places to Go, People to Be, http://ptgptb.org/0001/history1.html (1998).

TOLKIEN Christopher, La caída de Númenor, Historia de la Tierra Media VI, Barcelona, 2002.

TOLKIEN, John Ronald Reuel,

Las dos torres, El señor de los Anillos, Tomo II, Minotauro, México, 1986.

-“Sobre los cuentos de hadas” en Árbol y hoja, Minotauro, Barcelona, 1997.

***

NOTAS

[1] Roger Callois, Man, play and Games, The Free Press of Glencoe, Nueva York, 1961.

[2] Aunque ya bien saben ustedes que lo que pasa con los dados en una mesa de juego no tiene ninguna lógica para las estadísticas… pero las fronteras que rozan la impresión de sobrenatural en el rol, ha de ser otra campaña para otra mesa de coloquios.

[3] Como Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman, Las Moonshaes de Douglas Niles o Baldus Gate incluso.

[4] Sin más intención que la anécdota, en torno a “vislumbrar el futuro”, ocurre que Tolkien escribió el borrador de una novela llamada Los Papeles del club Notion, donde su personaje llamado Arundel –versión sajona de Eärendil, por cierto- arrebatado por una visión sobre  su vida pasada en Númenorë, salía corriendo en la noche gritando hacia la costa durante una tremenda tormenta… Lo extraordinario es que Tolkien escribió este texto en 1944 y la acción de la historia transcurría en el año futuro de 1987 –tal cual, ciencia ficción de anticipación-; y¡Tan sólo por cuatro meses, Tolkien falló la fecha de una de las más terribles tormentas que azotaran Inglaterra en el siglo XX, el 12 de junio de 1987!. Christopher Tolkien, La caída de Númenor, Historia de la Tierra Media VI, Barcelona, 2002, p. 86.

[5] John Ronald Reuel Tolkien, “Sobre los cuentos de hadas” en Árbol y hoja, Minotauro, Barcelona, 1997, p. 66.

[6] Idem, 33-34.

[7] http://ptgptb.org/0001/history1.html

Logo Aralain_02_María

http://www.aralain.com/

https://www.facebook.com/editorialaralain/

produccionescreativasarlain@gmail.com

Producciones Creativas Aralain es, entre otras cosas, una editorial. Esta es su historia como mejor me sale contarla: como una balada épica, en donde se intercalan los hechos reales, con su versión imaginaria. Si hay un “Quiénes somos, misión y visión” de nuestra empresa, es esta, muy a nuestra sazón…

Equipo Aralain

***

DEL BARCO TORTUGA DE LA GHALATA ARALAIN Y EL BOSQUE DE LOS LIBROS SOBRE SU LOMO

I

La música en las alas del viento 

(De donde se cuenta como el prominente doctor Adrián morales Maravilla –El Sitris-, decidió volver a intentar ser escritor, como era la latencia de su juventud, y como este retorno a las letras fue a través de su novelan de fantasía “La música en las alas del viento”)

Sitris_02

El viejo rey Fledjar volvió a las ruinas sobre la colina.

Habíade sido gran guerrero, azote de las sirpes de las miasmas.

Habíade sido el sanador, con sus manos, de la sangre podrida de los críos.

Pero él hubíerade querido ser un bardo de cando alto y cuento hondo.

Y así volvió a las ruinas de la torre De Antor, allende el mar,

En lo alto de la colina, no más que tres restos de sombríos resquebrajos.

Cruzó Fledjar el umbral sin techo y zanqueó el musgo entrebolado.

Volvió a reencontrar en un recodo al Crolianar,

al roble de su juventud donde en la corteza estaba escrito con limo

la música en las alas del viento del berenjenar de la cuega Laidaer.

La música que le había rescatado el alma y atado a su amada dama,

la música de donde habían brotado los nombres de sus hijas.

 

 

II

El gemelo sirpe

(Donde se cuentan las dificultades que tuvo el doctor para, en sus cuarenta, reconocerse de nuevo como escritor y recuperar la esperanza de terminar las novelas que le acuciaban y acaecían, lo quisiera o no)

 Sitris_03

Hincó rodilla en tierra el viejo Fledjar ante la hojarasca del Crolianar.

Quitóse el yelmo simple y herrumbroso para mirar al árbol, humilde.,

Con las manos ásperas que curan y hienden, acarició las raíces.

Y, cuando abrió de nuevo la voz para cantar el amor de sus días,

Sisiearon entre las ruinas la cola negra de cobra y una espada en desenfunde;

Giróse el rey desenvainando la propia e, irguiéndose sorprendido:

Érade el hombre serpiente, el gemelo de su pesadilla, una vez más.

“He venido a cantar esta vez” díjole el rey en guardia, casi cordial.

“Tres veces te detuve, tres veces más fallarás” respondió la sirpe tras el escudo.

“Alabado por humilde, temido por cruentos y amado en tu hogar”

Siguió la sirpe humana “No quieras también ser bardo, tu contar no será ni murmullos”.

Suspiró el rey: “Tú eres yo sin esperanza” y se caló el yelmo.

 

 

III

Vientos de acero sobre la hojarasca 

(Donde se cuenta el enfrentamiento del doctor y sus escasísimos tiempos libres para, queriéndose creer escritor, embatió la empresa de escribir, pasara lo que pasara)

 Sitris_04

Apuntó la sirpe contundente mandoble sobre el roble del contar.

Saltó el rey a cubrirlo. Trabaron aceros. Chirriaron guardas. Se olieron los alientos.

“Nunca serás bardo y el contar de este árbol será negra hojarasca”,

Siseó el sirpe girando y probando nuevo tajo para decapitar al rey.

“Títere del olvido, canalla de mi terror, holganza de mi desespero”,

respondióle Fledjar desviando el golpe y silbando brecha al cuello.

“!Ínflamo de arrogancia! ¿Qué te crees que tus ayeres valen la luna?”,

replicó la sirpe al eco del escudo que cubría y la punta que estocaba.

El rey malamente apartó a un lado y la espada hendió al roble;

batido en ira y desespero, cargó el rey a la sirpe que entonces le rodeaba,

ensartándolo del cinto a la espina con tal brío, que le clavó al árbol.

Y los ramajes temblaron su hojarasca, herido de vientos de acero.

 

 

IV

Canta el rey un llanto de ayer 

(Donde el doctor, si bien hallándose al fin de nuevo escritor, se lamenta ante la herida dificultad de hacerse publicar con tan esforzada ruta y con tan poca holganza)

 Sitris_05

Desensartando su pesadilla y de nuevo en un hincar pesaroso,

Fledjar rodó el yelmo y apartó la espada para cantar al roble,

Sangrado de savia, herido por la ponzoña del hombre sirpe.

Abrazó al árbol y le comenzó a susurrar de cerca su lectura

Lo que el limo iba trazando, lo que en verde la corteza contaba,

Sobre aquellos días de la vieja Etia de antaño y allende,

Cuando conoció a la doncella ciega Laidaer en una danza de verano,

Murmurándole, como al roble, cuanto veía entonces en  los danzantes,

Y corrió su canto el resto en la noche que se adentraba umbrosa.

 

 

V

El ayudante mágico sin magia, que es para lo que nos alcanza 

(Donde se cuenta como el doctor mostró su novela “Música en las alas del viento” a su amigo de la adolescencia, el escritor Medardo Landon Maza Dueñas)

 Sitris_06

Los árboles son libros. Los libros son árboles.

Las plumas siempre revolotearán sobre las hojas, en trino y tinta.

Los bosques son bibliotecas. Las bibliotecas son bosques.

Hay montaraces académicos, aventureros de la lectura.

Hay hadas en los libros y hay libros en las hadas.

Driadas. Damas Verdes vestidas en limo de canto y cuento.

Y mördyns, patones patilludos, bardos rurales de daga y pipa.

Uno hay, amado de hamadriada, perro de elfos, de capa verde,

que escuchó en la hondanada de la serranía el canto del rey,

y trepando lentas breñas a la luna hacia la escucha, fue,

hasta hollar, sigiloso, las ruinas de la Torre De Antor,

y hallar a Fledjar abrazando el roble, mejilla al tronco y al llanto.

 

 

VI

De una sola morada para los árboles de los contares

(Donde se cuenta como se unió Medardo Landon a la iniciativa del doctor para autopublicarse ambos, las novelas que les ignoraran los premios y las editoriales)

Landon_02

El mördyn, conmovido por el canto y sin hallar como honrarlo,

Recogió la espada del cuerpo de la sirpe y la limpió en su capa.

“Aquí la tuya, hermano Fledjar. Que sea para sembrar semilla del Crolianar”,

“!No te me advengas tan a la sombra!”, díjole el rey respingando sorprendido,

“Pero es tal tu sigilo y tanto tu lay, que ahora te conjuro, hermano mördyn,

no tengo tiempo ya para ver sembrar y ver crecer la semilla de mi cuento,

más de portentos tú habrás visto ranas libertadoras y pókares de cuatrillizos,

¿Me ayudarías, hermano, a buscar como sembrar entero este árbol

en otro allende y cómo atar en un sólo soto otros árboles en limo escritos?

¡Porque así podríamos tener un bosquecillo de contares y

Que sea su hojarasca, río abajo, ayeres finos para los más.

¡Anda! ¡Saca tu oficio y metichéz y colectemos un bosque de renombre!”

 

 

VII

El Lobo de nueve oficios

(Donde se cuenta cómo fue que se unió al proyecto de la editorial el economista y gestor Ángel Roberto Flores Durán, conocido por sus amigos como “El Lobo”)

 Lobo_01

Quedándose el rey Fledjar a cuidar y restañar la herida del roble,

ël mördyn bajó pensativo la colina deambulando toda la noche,

escudriñando las leyendas de portentos que pudieran dar la traza,

a los más, acuñando la idea de amistarse de un gigante cordial

que se amarrara al cinto y al lomo enormes ollas y macetas

para sembrar a los árboles contares y llevarlos juntos al mañana.

Y así lo encontró pensativo comiendo queso en un arroyo

una mañana de sol y bruma al viento, un viejo amigo astuto,

El Lobo, le llamaban, obvio can que andaba en dos patas,

vestía túnica azul, gaita de vejiga y espada buena al cinto.

A medias bardo, a medias mago, a medias sacerdote de tres dioses,

amigo de gnomos burócratas y de cierto gran regateador.

 

 

VIII

La gran tortuga ghalatta

(Donde se cuentan las gestiones administrativas del licenciado Flores para formar la editorial de forma oficial, como una empresa capaz de emitir libros formales al mundo y de atender otros negocios pertinentes al ramo)

Lobo_03 

“Vaya empresa de ingenios que requisitas, hermano mördyn”

Dijo el Lobo: “Y con alegría ayudaré al ayudante del viejo Fledjar,

¡Pero cesa el plan del gigante, que es un esperpento de mil errores!

Y escucha este otro proyecto que se desenrrollará en nueve lunas!”

Y así subió El Lobo a la colina en ruinas junto al Crolianar y al rey,

a tomar gaita, cerveza, pipa y dados para su invocación,

Porque comenzó a despertar a una ghalatta de otrora olvidada,

una de aquellas enormes tortugas y pequeñas fastitocalones de tierra

que suelen parecer colinas o islotes repletos de helechos y de aves,

invocando a una de nombre Aralain, a que viniera a recoger al Crolianar,

convenciéndola con buenos chismes y chistes de asteroides romanceros

 de recoger sobre su lomo los árboles de leyendas en querencia.

 

 

IX

El árbol petrificado del manco

(Donde se cuenta como entonces el dramaturgo Martín López Bríe, otro más otro tanto largamente conocido, tomó el riesgo de arrojar su dinero al pozo de la incertidumbre para que su novela “El Señor de la Tormenta” fuera el producto fundacional de la editorial)

Martín_01 

Y como la invocación de la ghalatta muy larga sería,

ël mördyn fue a buscar otro árbol que amistara con el Crolianar en verso.

Y tras mucha bruma encontró anegado a la orilla de un gran lago

los restos de un árbol petrificado, alcanzado por un rayo antiguo,

donde en el limo se contaban las crónicas del manco Coriambo

Cuando ël mördyn comenzó a leer en él, despertó la lluvia.

Cuando ël mördyn se enteró del Señor de la Tormenta, crujió el trueno.

Cuando ël mördyn se enteró de la rebelión contra los trasgos tiranos,

Un manco en harapos y espada se arrastró fuera de un agujero en el árbol,

perseguido por un trasgo gris, agrio, alto, escueto y de sable intolerante.

Ël mördyn desenvainó la daga y junto al manco franquearon a pinchotazos

Al trasgo hasta abatirlo, no sin que antes les hiriera brazos y rodillas.

 

X

El lento despertar

(Donde se cuenta como ya listos los negativos para impresión de “El Señor de la Tormenta”, se hubo de retrasar la impresión no menos de diez meses hasta que se completara el trámite de registro de la empresa y se obtuviera el derecho al ISBN del libro, durante meses repletos de sin sabores y hostilidades)

 Landon_04

Tendido el trasgo, el manco contó su desconsuelo entre las ramas rotas

Y, montaraz de biblioteca como ël mördyn, se hallaron extraños muy comunes.

De tal traza que al acto accedió Coriambo a que el árbol de su leyenda

Se uniera al soto del Crolianar para escudriñar futuro de follaje trenzado.

Y allí lo dejó ël mördyn a la espera, siguiendo su ruta exploradora,

Porque El Lobo seguía cantando, seguía invocando, seguía siendo,

Pero la tortuga ghalatta de tierra era lenta, muy lenta en despertar.

Soplaron las flores y las nieves hojarascas hasta que la ghalatta parpadeó.

Se alzó la nieve con jauría de lobos con ojos de bullente electricidad,

Acosando al rey Fledjar que se defendió de espaldas al roble Crolianar,

Aterrido, Coriambo trepó a las ramas petrificadas a morar entre ladridos

Y corrió ël mördyn, perseguido, aullando la muerte de su padre.

 

 

XI

La barca y colina ghalatta

(Donde se cuenta como, al obtenerse el formal registro de “Producciones Creativas Aralain S.A. de C.V.”, al fin se reactivó la gestión editorial para que “E Señor de la Tormenta” tuviera su feliz encuentro con sus lectores)

 Landon_05

Y, entre las flores glaciares la ghalatta Aralain despertó.

Se arrastró como una pequeña colina entre la foresta

hasta alcanzar por debajo las ruinas de la torre De Antor

y llevarse consigo en gran asombro, la cima, al rey y al Crolianar.

Bogando entre la maleza con inaudita destreza hasta el lago,

tomando consigo al petrificado árbol de Coriambo entre truenos,

y hundirse en las aguas para atravesar la bruma hacia los mares.

Y allí van ahora el rey, el lobo, ël mördyn y el manco,

viajando como un navío de pequeña loma con bosquecillo y ruinas,

a la zaga de otros árboles, otros contares, para su foresta de leyendas,

que cante sobre aquellos  otroras y allendes dispersos e insospechados,

que cuentan las crónicas de la lluvia imperecedera del limbo.

 

 

XII

De los prontos allendes

(Donde se cuenta del tallo y linaje de los colaboradores iniciales más cercanos a Producciones Creativas Aralain: el ilustrador Sergio Bordón, el fotógrafo Marco Lara, el poeta Bermeo Picone y de las próximas publicaciones que se atisban: “El duende de los tres deseos”, póstumo de Jorge Maza y la novela “La Biblioteca: El Libro de la Dama”, de Medardo Landon)

 Equipo Aralain_03

Y allá yendo ya, la ghalatta Aralain, otros marineros se han unido

A la tripulación que navega los mares del improperio y la oportunidad:

Bordón-Bastón, el pintor de los óxidos del linaje de sur, cabeza abajo,

Que las letras capitulares y cubiertas de libros jardineréa con sus colores.

Un alquimista de la luz y las sombras, Ciro de Yorikia el muy escrutante,

Que atrapa en cristales instantes para compartir en orbes de bolsillo.

Un aeda pendenciero y de muchas damas y botellas recorrido,

Que los poemas dispersa entre las aves, anunciando el paso de la ghalatta,

Y media docena más que ya atisban su propio mote en el mismo norte.

Boga ahora la ghalatta Aralain buscando al duende de los tres deseos en un pino,

Y ël mördyn al fin se atreve a su esperanza más entrañada que huele a hadas:

La Biblioteca en un fresno, donde hay hadas en los libros y libros en las hadas.

***

PRÓXIMANTE: La versión imaginaria de las imágenes, por el artista plástico Ari Aboytes Cortpes (Argahen) !No tarde en clickearnos!

Ari_01

 

 

 

 

 

Medardo Landon

Medardo Landon Maza Dueñas, escritor mexicano de Faerië

(Entrevista de la escritora Samantha Grisel Ugarte Jusepe a un servidor sobre mis orígenes como escritor, proceso creativo y mi afortunado encuentro con la carrera de Creación Literaria en la UACM)

  1. Primero me gustaría saber a qué edad te diste cuenta de que querías ser escritor de profesión

Yo como muchos niños,  pensaba todo el día en dinosaurios, amaba desde entonces profundamente a todos los animales, me  atraían los reptiles e Indiana Jones fue mi ídolo infantil más importante (¿No se me nota?), así que me vislumbraba a futuro como una especie de Indiana Jones zoólogo o paleontólogo.

Pero un día de 1987 mi padre llegó a casa con un libro juego llamado Las Cavernas del Terror ¡Que un amigo suyo a su vez se lo había dado porque no sabía si era apropiado para sus hijos!… Aún recuerdo el sol en la puerta y yo bajando de las escaleras, cuando me extendió el libro… Lo abrí y no hubo vuelta atrás. Yo era un caballero –me decía la segunda persona de la narración- y de pronto no era sólo ese libro, sino los demás de esa maravillosa colección que Timun Mas tradujo en los años 80… Esa fue la primera navidad en que no pedí juguetes, sino más libros… Y como la línea editorial de esos libros estaba inspirada en el juego de “Calabozos & Dragones”, a su vez inspirada en la obra de Tolkien, pues resultó que esos libros estaban repletos de elfos, enanos y hobbits y, otro día mi padre me llevó la Revista de Revistas sobre un señor que “Había inventado la lengua de los elfos”. Ése fue un gran ¡¡QUÉ!! En mi vida. Fuimos a la Gandhi. Desde Texcoco por entonces era un viaje laaaargo y especial. Fue lo primero que conocí de la Ciudad de México. Me compró los primeros libros de Tolkien y decidí, desde ese momento hasta entonces, que dedicaría mi vida a estudiar esos libros. Así fuera lo único que hiciera, tenía una resuelta convicción al respecto.

Cavernas-del-terror-174x300

Y luego comencé a leer toooodo lo que me pareciera medieval o fantástico y así comencé un largo viaje hacia las mitologías del mundo y la literatura de la antigüedad… pero no necesariamente a escribir. PERO los libros de fantasía eran caros y, tarde o temprano me leí todos los que tenía a mi alcance… así que si quería más de hadas y dragones, sólo había una solución: Debía escribirlos yo… pero ¿estaba preparado para ser escritor con la misma convicción que ser lector de Tolkien?

“¿Cómo sabes que quieres ser escritor?” le pregunté a mi padre, “Si un final no te gusta y crees que tú podrías hacerlo mejor” me respondió. Y vaya que sí había y hay muchos finales con los que no estoy a gusto. Quizá es en el fondo, la razón principal de mi pluma actual: buscarle un mejor final a todo, comenzando con lo que puede tener sentido entre mis manos: Mi poética. Final de esperanza; sino ¿para qué intentarlo?

Y así fue como decidí que también me llamaría Landon: como el caballero elfo de ese primer libro juego . Aunque hobbit es lo único que soy. Un hobbit con nombre de elfo.Me nombré como habitante de Faerie porque ahora iba a ser un escritor. Medardo Landon.

Ah. Aún no he respondido la pregunta. Ése libro lo leí en 1987 cuando yo tenía 13 años. Lector tardío si consideramos que fue el primer libro que leí completo en mi vida. Ese mismo año comencé el primero de numerosos cuentitos pastiche que marcaría esas primeras jornadas de escritor hasta emprender una pieza literaria verdadera, hasta 1993, pero esa es otra historia.

  1. ¿Nos puedes contar un poco de cómo es tu proceso creativo?

Los procesos creativos de los artistas son una de mis fascinaciones máximas. Suelo ver en las películas en mi casa, todos los detrás de las cámaras posibles y voy preguntando siempre aquí y allá a escritores, pintores, músicos o lo que sea, cómo es que ocurre en fenómeno en su psique.

Como escritor, estoy justo del otro lado del escritor que se deja llevar por lo desconocido y que va descubriendo la historia mientras conjuga en tinta o teclado. Casi el 60% o el 70% de mi labor de escritor es la “investigación” previa.  Investigación que va de lo real (por ejemplo, años y años a saber del folklore de las hadas, sobre los celtas, sobre los dragones, sobre la Ilíada, sobre la Era de Juárez o Aztlán) y, al mismo tiempo la “investigación” tipo Tolkien, buscando “descubrir” en mi propio universo narrativo, los misterios de la historia mítica ficticia; y para ello elaboro docenas y docenas de mapas mentales, mapas de la geografía imaginaria y, sobre todo y esencialmente, resúmenes. Ése es el corazón de mi proceso.

Es decir, una vez vislumbrado el proyecto de una novela, acudo a mis libretas de notas, les saco copias a los fragmentos que creo pueden resultar pertinentes y con ello comienzo a elaborar diagramas de la trama, concentrándome de antemano en discernir el objetivo narrativo central de cada capítulo, para no desviarme en la fascinación de los detalles del universo narrativo, y a un tiempo comienzo a apuntar el tipo de estilo, de efecto literario, de voz narrativa, de guiño de meta-literatura, de capas de significación, del ritmo que debe implementar y, como si fueran lonjas en un torno de tacos al pastor, todas estas capas las comienzo a insertar en el eje del objetivo narrativo del capítulo; y entonces y sólo hasta entonces, comienzan los resúmenes y resúmenes y resúmenes, buscando que cada vez sea más detallado, buscando los huecos de mi investigación, de mi imaginación, de lo que tengo que leer de literatura, de historia, de los museos o lugares que tengo que visitar. Y este proceso puede llevarme años en un sólo proyecto. Veinte para iniciar mi novela de La Rana Libertadora, por ejemplo. Seis para Hadas en Chapultepec. Ahora mismo, mientras escribo una novela, corrijo otra y estoy por empezar una novela corta –esas me salen más fácil y rápido- estoy colectando y preparando material para otra novela cuyo borrador escribí en 1992 y que quizá emprenda en prosa hasta dentro de cinco años… o más.

Mapas &amp; Lunita

Pero esto es apenas el 60% o 70% y, pese a lo que suene, es laborioso, sí y tardado, muchísimo, pero me resulta muy fácil de hacer. Y sobre todo, muy entretenido. Por eso traigo mi libreta a todos lados desde 1992 y escribo en el microbús, en el metro, en la clase, en las conferencias, en la cola de las tortillas, en las reuniones familiares. Quien me haya visto escribir por aquí y por allá, las más de las veces no estoy escribiendo propiamente nada  de prosa poderosa e inspirada, sino notas y notas, resúmenes sobre resúmenes, en libretas que busco sean de forma francesa, para que me quepan en el morral, de pasta dura, para que me aguanten, de cuadro grande, porque tengo la letra chiquita. Voy en la libreta número 99 en estos momentos.

Y entonces,  cuando los resúmenes, como un techo inundado que termina por desfondarse sobre la casa, de pronto la nota cernida y cernida con disciplina, en el cansancio, como juguete, en el baño; cuando DE PRONTO la única forma posible del siguiente resumen es la prosa poética de lo que ya será la novela… entonces me detengo.

Me detengo porque el siguiente proceso es la razón de ser escritor. El paso que sigue es la experiencia más hermosa que me he dado a mí mismo en la vida. Lo siguiente es, ahora sí, sobre los resúmenes, invocar lo ignoto. Descubrir al escribir,  sólo las palabras conjugadas sobre la trama, en la risa de los personajes que me mueven al llanto en el transporte público, cuando de pronto la evocación e invocación de las atmósferas hacen que olvide donde carajos estaba y qué hora es y quién soy yo, cuando aparecen ahora sí, los personajes que jamás imaginé con ningún resumen, la metáfora que jamás pude haber conjugado salvo en el bosque de ese fuego de letras; es cuando me tengo que detener.

Porque es extremadamente agotador. Porque puede que tenga una labor académica o familiar o laboral que requiera mi atención y, una vez que empiece, no hay vuelta atrás: No llegaré a tiempo a ninguna clase. No llegaré a tiempo a trabajar. No llegaré a casa a tiempo; terminaré en una banqueta, en una estación de metrobús, en un parque ignorando a todo y a todos mientras Medardo ha desaparecido y soy tan sólo Landon, el hobbit, el mördyn, el duende patón y criatura de los arbustos, testigo y cronista de lo que tengo que legar de Faerie.

Y, así, concluido el capítulo, iniciar de nuevo. Paso a paso. Pieza a pieza. Escribiendo diario nota esperando el día que toque a la prosa poética y a la lírica narrativa llevarme de nuevo a Faerie para traer de allá, la lluvia de cristal verde de relatos para los más.

Después del borrador, seguirán la transcripción a Word, imprimir y corregir, imprimir y corregir… durante meses, durante años, más aún si tengo varias novelas en camino como ahora… Esa parte puede parecer tediosa pero es sorprendéntemente alegre: es cuando uno se sorprende de la palabra invocada y, sobre todo, junto a los resúmenes, es laborioso pero fácil. No hay nada más difícil para mí que invocar la palabra verdadera. Y no hay nada más hermoso en mi profesión tampoco.

De la carrera

  1. ¿Cómo te enteraste de la UACM y por qué quisiste estudiar aquí?

Después de haber intentado en la UNAM por más de 10 años de pagar el 26 % de materias mientras algunos profesores y muchos compañeros me trataban cuando no con condescendencia, con franca hostilidad y desdén por querer dedicarme a Tolkien –que para ellos en los años 90 era como querer estudiar a Stephany Meyer de Crepúsculo-, abandoné el proyecto de estudiar y me dediqué a vagar y trabajar de cosas diversas y dispersas entre aventuras urbanas y desventuras rurales.

Años más tarde, en 2005 mi mejor esperanza como escritor era conseguir un trabajo de burocratillo en mi pueblo, en Texcoco y escribir en mis ratos libros. Fue mi padre el que me llevó el tríptico sobre la carrera de Creación Literaria y no pude creer lo que veía: una escuela pública. Una carrera para ser novelista. Materia del Quijote. Materia de Novela I,II, II, IV… Presenté mis papeles y no me quedé en el sorteo, lo cual me sirvió de pretexto para boicotearme, porque por entonces estaba recuperándome de una larga y angustiosa enfermedad y estaba aún débil y asustado en mi pueblo, habiendo abandonado la vida previa que había tenido, pero sin atreverme a emprender una nueva vida.

Pero me hablaron en 2006 de la UACM para decirme que ya tenía mi lugar. Me llené de terror. Y envenenaron a mi amado perro genio Reynaldo (Al que hice personaje de mi novela Hadas en Chapultepec, por cierto) que murió en mis brazos el 21 de septiembre de 2006 y que era mi pretexto para no querer salir de mi pueblo: lo habrían matado otros perros sin mi protección.

Pero ya sin Reynaldo, volví a la ciudad. Entré a la UACM. En un año había publicado mi primer libro. Al segundo año conseguí las clases de Creación Literaria para niños en el DIF-DF que aún imparto. Tardé siete años en completar la carrera, paso a paso, trabajando y estudiando.

UACM_Del Valle

  1. ¿Cómo te titulaste?

Cuando yo entré a la carrera, ciertamente llevaba 19 años escribiendo. Había terminado recién mi primera novela seria, La Biblioteca, que tarde 14 años en escribir –y que publicaré este año en mi nueva editorial- pero era, en muchísimos sentidos, un profesional salvaje. Sólo y gracias a la carrera y mis profesores comprendí lo que llevaba haciendo empíricamente y descubrí las inmensas potencias de todo el espectro de los géneros literarios –la poesía y el ensayo me son particularmente entrañables- y, más aún, del circuito del libro.

Así pues, fui construyendo mi proyecto de titulación, del mismo modo que elaboro mis novelas: desde la mitad de la carrera vislumbre mi proyecto de titulación y procuré que cada uno de mis trabajos de certificación apuntaran en esa dirección para poder emprender ese ensayo de largo aliento que tendría que ser un inmenso privilegio: poder hablar y hablar y hablar sin parar sobre mis libros y sobre lo que me inspiró a hacerlos y sobre los recursos estilísticos que los conllevan. Me daba culpa de lo bien que me la pasaba hablando de mis letras y de sus fuentes.

Así, mis cuatro libros de las Gestas Oníricas de las Colinas Evanescentes, las propuse a proyectos estudiantiles y luego logré publicarlos en Delfín Editorial un par de años antes incluso, del examen de titulación. Tan sólo con vislumbrar a tiempo, disciplina y amar la palabra propia.

"Póquer de cuatrillizos" novela de fantasía para adultos de Medardo Landon Maza Dueñas.

  1. ¿Qué es lo que más te ha ayudado, de la carrera, en tu vida profesional?

¿Lo que más? Los dones y bendiciones del universo:

La mujer extraordinaria que me ama como soy y que me da el respaldo de no sentirme hueco para poder emprender las palabras y que, es hada musa omnipresente en casi toda mi obra.

La familia cabal y académica que me dio desde niño el respeto y amor al conocimiento y a  los libros, al mismo tiempo que el respeto y amor a mis semejantes y que me permitieron curiosear y salir a buscar el mundo sin mayores heridas emocionales.

Familia Mazdue

A mi padre por supuesto; tres veces y por siempre. No sólo por lo concerniente a mi formación y guía juvenil literaria, sino como un patrocinio verdaderamente completo de la “Fundación Jorge Maza” que me permitía usar su cubículo para escribir mi tesis, que me daba de comer cundo venía a clase, que podía tenas de humanidad con el café de al tarde para cernir muchas de los temas académicos que me requeriría mi proyecto de titulación, mi carrera, los siete años difíciles y maravillosos que duró mi carrera.

 

Ah, por supuesto, mis profesores. Faro y espejo del conocimiento, descubrimiento, generosidad y cordialidad. Es todo un don.

Y la UACM como institución. Por la existencia de la carrera, por el personal de Espacio Estudiantil, por los Proyectos Estudiantiles, por la beca, por el apoyo para imprimir la tesis, por proporcionarme un proyecto de vida tan hermoso.

De la profesión

  1. ¿Cómo conseguiste tu primer trabajo relacionado con la literatura?

A finales de 2007 el jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, implementó el programa de Niño Talento en el que se les otorga una pequeña beca a los alumnos de primaria y secundaria de escuelas públicas con promedio de 9 y 10, y se les da, una vez a la semana, una clase que puede ser de computación, inglés, deportes, teatro, música, ciencia, artes plásticas, danza o creación literaria. Para conseguir a los profesores para atender a casi 100,000 niños en los 56 centros DIF de la ciudad, el gobierno de la ciudad convocó al Poli, a la UNAM, a la UAM, al CUT, para llamar a sus filas a profesionales del rubro.

Para creación literaria se llamó a SOGEM primero, que cogió los 30 puestos viables y a la UACM, donde Oscar Martínez Vélez consiguió 5 puestos de profesor. Así que el Gargolario dio un curso especial para enseñar creación literaria a niños a casi 50 postulados de donde, tras un examen, escogieron a 5, de donde tuve la fortuna de ser uno de ellos.

Al día de hoy, en el programa sólo quedan 15 profesores de creación literaria. 12 son de la UACM. Yo fui uno de ellos.

  1. ¿Y cómo fue el proceso de publicación de tu primera obra?

Una serie de acontecimientos afortunados que me tendieron una oportunidad a la que me aferré con ambas manos: El ex esposo de hermana trabajaba de ilustrador en Delfín Editorial. Un día en la editorial publicaron un libro de temas fantásticos que no satisfacía al dueño. Mi padre le habló al dueño de mí, como experto en el tema. Me hablaron para corregir el libro. Era pésimo. Para corregirlo, había que reescribirlo “¿Y cómo lo harías tú?” Me preguntó el dueño.

Y mi respuesta fue proponer, no mis libros ya escritos (ya tenía terminada mi primera novela que lleva 11 años concluida y sin publicar aún… pero ya pronto, sino el año que viene) sino sintetizar en vocabulario de libro de divulgación, un poco de información de criaturas fantásticas que combinaran mis investigaciones de literatura y mitología con mis propias propuestas de universo fantástico que llevaba para ese momento 19 años en marcha. Así salió Hadas: Damas de Poder. Me pagaron tan sólo 1,800 $ por escribirlo. Gustó. Me pidió los otros 3 libros del ciclo y me gané la confianza del dueño de tal guisa que a todo lo largo de mi carrera me insistió que me fuera a trabajar con él y, así, cuando concluí mis créditos, además de dar clases me integré a su editorial donde tan generosamente me extendía las puertas.

HADAS: DAMAS DE PODER por Medardo Landon Maza Dueñas

         Así que, ya de pasante, en los dos años del proceso de corregir mi tesis y registrarla, fue que Delfín Editorial publicó los 4 libros más de mi proyecto de titulación.

  1. ¿Qué consejo nos darías a los estudiantes de Creación para sacarle máximo provecho a la carrera?

Que en cuanto antes comiencen a plantearse su proyecto de titulación y que busquen que todos sus trabajos de certificación apunten en esa dirección, tomándose en serio a ellos mismos como escritores y como académicos. Si ellos mismos no se convencen de su propio amor al oficio, no hay mucho que hacer, pero si se entregan a las letras sin mirar atrás, de poco a poco las oportunidades tomarán su lugar frente a ellos.

Inicio Señor de los Anillos